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El trabajo del PNUD en la prevención y recuperación de crisis


18 de abril 2008
Llamado a la adopción de un tratado sobre las municiones de racimo

Foto: Landmine Action UK
Una mujer víctima de una munición de dispersión en Laos.
Nueva York
- A la víspera del Día Mundial de Acción para la Prohibición de las Municiones de Racimo, el PNUD presentó un informe en el cual se considera el impacto de las municiones de dispersión sobre los civiles como un obstáculo al desarrollo y hace un llamado a la comunidad internacional para apoyar el tratado para la prohibición completa del uso de las municiones de racimo.

El informe Prohibiting Cluster Munitions: Our Chance to Protect Civilians, presenta no sólo las amenazas que estas armas representan para la seguridad y desarrollo económico civil, sino que además pone de manifiesto los esfuerzos para el levantamiento y la remoción de cientos de miles de estas bombas sin estallar.

“Estamos preocupados por las municiones de racimo, tanto como una amenaza para las vidas de civiles inocentes, como lo es también un obstáculo para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio”, comentó el Administrador Adjunto del PNUD Ad Melkert.

Las negociaciones programadas para el mes de mayo en Dublín, son la culminación del proceso que lleva un año, y que busca negociar un convenio mundial que prohíba el empleo, almacenamiento, producción y transferencia de las municiones de racimo, que causan daño inaceptable a la población civil. La intención principal es obtener el apoyo de los gobiernos para la ratificación del tratado.

“Las municiones de racimo son armas ocultas que contaminan campos y tierras de cultivo, hogares y jardines, y representan una amenaza de largo plazo para las vidas y ingresos de los civiles”, comentó Kathleen Cravero, Directora de la Dirección para la Prevención y Recuperación de Crisis del PNUD. Cravero pidió a los gobiernos participar en las negociaciones para establecer un nuevo tratado internacional que prohíba el uso de las municiones de racimo, y que causan daño inaceptable a la población civil.

A pesar de que las municiones de racimo representan una gran amenaza a la seguridad, derechos y desarrollo económico de los civiles, todavía no se ha creado un tratado legalmente vinculante que trate sobre los terribles efectos de estas armas. Sin este tipo de instrumento de derecho internacional humanitario, el problema de la proliferación de las municiones de racimo queda sin resolverse.

Al ser usadas las municiones de racimo lanzan un gran número de submuniciones en aéreas que pueden tener el tamaño de un campo de fútbol. Estas bombas están diseñadas para explotar contra impacto pero muchas veces fallan, infestando el terreno y dejándolo incapacitado para el uso productivo. El elevado índice de estas municiones sin estallar, las hacen particularmente letales para los civiles cuyos hogares y comunidades se convierten instantáneamente en campos minados. Se estima que sólo un cinco por ciento de estas municiones no estallan pero la realidad es mucho mayor. Puesto que estas municiones normalmente tienen la forma de pequeñas bolas o cartuchos, o tienen formas inusuales y colores brillantes, los niños se ven particularmente amenazados, de hecho, un tercio de todas las muertes causadas por las municiones de racimo son niños. En Vietnam después de más de treinta años de conflicto, se estima que los niños representan un 62 por ciento de las muertes.

A nivel mundial las municiones de racimo han causado más de 13 000 heridos y víctimas mortales, la mayoría de las víctimas se concentran en cinco países: Afganistán, Irak, Laos, Líbano y Vietnam. Además de las pérdidas humanas, el uso de estas bombas amenaza la producción de alimentos contaminando las tierras de cultivo y matando el ganado. Crean problemas de salud e higiene al bloquear el acceso a refugio, agua y saneamiento, agudizando la pobreza y creando una barrera para la recuperación económica y el desarrollo.

El PNUD ha contribuido a los esfuerzos de desminado, ayudando a los países a limpiar las aéreas afectadas y rehabilitándolas para la agricultura, el pastoreo y otros propósitos. En los últimos diez años se ha desminado un área equivalente a más de 10 000 campos de fútbol.

Sin embargo, de acuerdo al informe Prohibiting Cluster Munitions: Our Chance to Protect Civilians, todavía se están limpiando áreas en el sur de Asia que fueron infestadas hace 30 años, representando un obstáculo constante a proyectos de desarrollo vitales. El informe también nota que existen miles de millones de municiones de racimo almacenadas en más de 70 países a nivel mundial. El actuar ahora para evitar la producción, el almacenamiento, la proliferación y el uso de estas armas es clave para evitar un empeoramiento de la situación en el futuro.

Acerca del PNUD: El PNUD es la red mundial de las Naciones Unidas que ayuda a las personas a satisfacer sus necesidades en materia de desarrollo y forjar una vida mejor. Estamos presentes en 166 países, trabajando como asociado confiable de los gobiernos, la sociedad civil y el sector privado para ayudarles a encontrar sus propias soluciones a los retos mundiales y nacionales del desarrollo.

ver informe Prohibiting Cluster Munitions: Our Chance to Protect Civilians