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01 de diciembre 2008 Día Mundial de la lucha contra el SIDA
Declaración de Kemal Derviş, Administrador del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo En
momentos en que festejamos el vigésimo aniversario del Día Mundial de la lucha contra el SIDA, tenemos algunos datos positivos.
El Informe 2008 recientemente publicado sobre la Epidemia mundial de SIDA indica que ha habido una disminución de los promedios
de infección de VIH en muchos países de todo el mundo. Esa noticia renueva nuestras esperanzas y da nuevas energías a nuestras
actividades. Sin embargo, tenemos que cuidarnos de no caer en la complacencia; el mismo informe indica que, a pesar de los
progresos en algunos países, en otros el promedio de la infección sigue aumentando. El tema de este Día Mundial de lucha contra el SIDA es “Liderazgo – Fortalecimiento – Resultados” y tiene el objetivo de
reforzar el énfasis sobre la necesidad del acceso universal a la prevención, tratamiento, cuidados y servicios de apoyo en
materia de VIH. Aunque hemos hecho considerables progresos en las últimas dos décadas para luchar contra la estigmatización
asociada con el SIDA, todavía queda mucho por hacer antes de que podamos declarar con convicción que las personas afectadas
por el VIH gozan de plenos derechos y protecciones.
El PNUD, trabajando con otros organismos de la ONU en calidad de copatrocinador del Programa Conjunto de la ONU sobre
el SIDA (ONUSIDA), tiene una responsabilidad especial de ocuparse de las relaciones entre el VIH, la pobreza y el desarrollo,
y de hacer avanzar los derechos humanos y la igualdad de género. El PNUD trata de lograr esto de varias maneras en todo el
mundo. Por ejemplo, dado que la propagación del VIH empeora con las violaciones de los derechos humanos y con la discriminación
en contra de las mujeres, de los hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres, de las personas que se inyectan
drogas, y de las trabajadoras del sexo, el PNUD ayuda a los países a pasar y hacer cumplir las leyes que protegen los derechos
de esos grupos. Además, reconociendo la función que tienen las autoridades a la hora de establecer y hacer cumplir nuevas leyes y de eliminar
viejos prejuicios, el PNUD ha colaborado con la Unión Inter-Parlamentaria y con la Secretaría de ONUSIDA para publicar un
manual para las autoridades que ofrece una guía sobre el papel fundamental que pueden tener en respuesta a la epidemia. El PNUD reconoce que no hay ninguna estrategia de reducción de la pobreza que esté completa sin tratar el tema del VIH; la
pérdida de padres y ciudadanos productivos no sólo afecta a sus familias inmediatas sino también a las escuelas, gobiernos,
agricultura y otros sectores productivos de las sociedades. En los países más afectados, el impacto del SIDA puede socavar
las economías nacionales y reducir considerablemente el promedio de la esperanza de vida. Los tratamientos costosos, el
ausentismo y la mortalidad, que se concentran sobre todo en los adultos en edad de trabajar, tienen un impacto socioeconómico
directo. Con el fin de hacer frente a ésto, el PNUD ha ayudado a 25 países a integrar las respuestas al SIDA en las estrategias
de reducción de la pobreza y en los planes de desarrollo nacional. El hacer frente a esta epidemia sigue siendo una prioridad del PNUD. Si ejercemos un liderazgo firme, que fortalezca
a las personas que viven con el VIH y que cumpla con las promesas que ya se han hecho, hay grandes esperanzas de que podamos
revertir la corriente para luchar contra el SIDA. |
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