|
Información de contacto
Jehane Sedky, UNDP Nueva York, +1 212 906 6711, jehane.sedky@undp.org Lo más reciente03 de diciembre 2008 Convención en contra de las municiones en racimo
Oslo - Nueva York-Los representantes de cerca de cien gobiernos se han reunido hoy en Oslo para firmar una
histórica convención de desarme que tiene el objetivo de cerrar el capítulo relativo a las municiones en racimo, terrible
arma que ha matado a civiles inocentes y perjudicado a las comunidades durante décadas después del fin de las hostilidades.
A esta conferencia asistieron también altos representantes de las Naciones Unidas, de la sociedad civil y de las organizaciones
internacionales. La Convención sobre Municiones en Racimo, que se adoptó durante la conferencia diplomática celebrada en Dublín en mayo
pasado, establece una prohibición sin precedentes del uso, producción, transferencia y almacenamiento de las bombas en racimo.
La Conferencia de Firma de Oslo es la culminación de los esfuerzos diplomáticos que comenzaron en Oslo en febrero de 2007;
representa el tratado humanitario y de desarme más significativo de la década. “Vemos una oportunidad sin precedentes para que los estados firmen este tratado, limpiando al mundo de un arma que ataca
a los civiles”, dijo Kathleen Cravero, Administradora Asistente y Directora de la Dirección para la Prevención de las Crisis
y la Recuperación del PNUD. “Nos reunimos hoy, salvando enormes diferencias políticas, para proteger a las generaciones futuras
de miles de millones de sub-municiones en racimo almacenadas y de pequeños restos explosivos que cubren la tierra.” Las municiones en racimo se usaron por primera vez en la Segunda Guerra Mundial y, desde entonces, se han usado en por
lo menos 32 países y territorios. Cuando se arrojan, estas armas esparcen grandes cantidades de pequeñas bombas sobre un área
del tamaño de varias canchas de fútbol. Aunque están pensadas para que exploten en el momento del impacto, muchas veces no
lo hacen, lo que convierte inmediatamente al área contaminada en un campo minado. El alto promedio de fallos a la hora de explotar hace que sean especialmente peligrosas para los civiles, que siguen siendo
mutilados y matados durante años y décadas después de haber terminado las hostilidades. Un asombroso 98 por ciento de las
víctimas de las bombas en racimo – que han causado más de 10.000 muertos – son civiles, 40 por ciento de los cuales son niños. Además de ocasionar muertes, las municiones en racimo contaminan el terreno arable, matan el ganado y destruyen las viviendas,
convirtiéndose en barreras permanentes para la recuperación económica y el desarrollo. En la RDP Lao, por ejemplo, el desminado
continúa a más de 30 años después del conflicto que dejó 75 millones de pequeñas bombas en racimo sin detonar en todo el país.
En el Líbano, las municiones en racimo cayeron sobre más de 48 millones de metros cuadrados de tierra entre julio y agosto
de 2006, matando o hiriendo a más de 300 civiles. El mandato del PNUD, en tanto que organismo del desarrollo, establece apoyar a los países que se están recuperando de una
guerra, incluyendo ayudar a limpiar la tierra para que pueda ser usada con fines agrícolas, de pastoreo u otros. En los últimos
diez años, se han limpiado el equivalente a más de diez mil canchas de fútbol de pequeñas bombas en racimo. Se continúan los
progresos en los trabajos de desminado, pero aún así los miles de millones de sub-municiones en racimo almacenadas actualmente
en más de 75 países representan un grave riesgo para generaciones futuras. Si esos números aumentan, incluyendo entre grupos
armados no estatales que entren en conflictos armados presentes o futuros, las consecuencias pueden ser devastadoras. Esta Convención, negociada por Estados que representan a los que producen, tienen arsenales y a los que son víctimas presentes
y futuras de las municiones en racimo, representa un nuevo hito en el desarme humanitario y establece compromisos importantes
relativos a la asistencia a las víctimas, limpieza de áreas contaminadas y destrucción de los arsenales. Es el primer tratado
internacional negociado con éxito que prohíba una categoría entera de armas convencionales, y es un paso importante en el
fortalecimiento de la ley humanitaria internacional “Es natural que nos reunamos aquí, donde comenzaron las negociaciones del tratado, en el Día Internacional de las Personas
con Discapacidad, para proteger a las generaciones futuras de estas terribles armas”, dijo la Sra. Cravero. “Aprovechemos
esta oportunidad histórica para hacer que las municiones en racimo pasen a ser un arma del pasado.” |
||
|
|