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25 de noviembre 2008
Reconstruir una aldea en Myanmar

Foto:PNUD
La casa de U Aye Ngwe sirvió de refugio para 80 aldeanos que no tenían a dónde
ir tras el paso del ciclón.

Yangon, Myanmar - Mientras vientos de 120 millas por hora azotaban la aldea de Chit Tea Kone, un sector de Baing Daunt Chaung en las afueras del municipio de Labutta, muchos  aldeanos victimas del devastador ciclón Nargis  abrigaban una pequeña esperanza.

El municipio de Labutta está en la región del delta de Ayeyarwady una de las zonas más gravemente afectadas por el ciclón y donde la mayoría de las aldeas sufrieron una enorme destrucción. Casi todas las casas de Chit Tea Kone fueron destruidas durante la furiosa tormenta menos una.

El agricultor arrocero U Aye Ngwe construyó su hogar hace ocho años para él, su mujer Tint Win y cuatro hijos. Durante el ciclón, la casa de U Aye Ngwe también sirvió de refugio para 80 aldeanos que no tenían adónde ir.

“Mi casa era la más grande y fuerte de la aldea”, afirmó U Aye Ngwe.

“Una parte de mi casa quedó destruida por las palmeras que cayeron durante la tormenta, pero todavía había espacio, así dejamos entrar a tantas personas como pudimos”, agregó.

Antes del ciclón, la aldea de Chit Tea Kone tenía 250 habitantes; después de la devastación causada por Nargis, la mayoría de los aldeanos se mudaron a campamentos temporales en el municipio de Labutta.

Durante las evaluaciones realizadas después del ciclón, el PNUD Myanmar determinó que Chit Tea Kone era una de las aldeas más vulnerables y que necesitaba asistencia urgente. En julio, fue una de las 250 aldeas que recibió apoyo por conducto de la iniciativa de apoyo a los medios de subsistencia e infraestructura comunitaria del PNUD (Paquete Básico de Servicios), la primera etapa del marco integrado para las actividades de recuperación iniciales de base comunitaria.

El encargado del PNUD para las actividades de recuperación iniciales del municipio de Labutta, Koorosh Raffii, dijo que la asistencia del PNUD continuaba en Labutta y en las aldeas circundantes. Hasta la fecha esta ha incluido apoyo a trabajos comunitarios y  ha ayudado a satisfacer las necesidades de la población de Chit Tea Kone a fin de reconstruir sus vidas.

“Se han suministrado subvenciones para viviendas a los habitantes de Chit Tea Kone y se ha prestado apoyo a los hogares más vulnerables y a los pequeños agricultores, así como a las familias que viven de la pesca”, explicó el Sr. Raffii.

“El PNUD también suministró apoyo “en especie” a los agricultores mediante un cultivador de motor, fertilizantes y pulverizadores con plaguicida. 

“También hemos prestado asistencia mediante ayuda para la limpieza de las aldeas y de los estanques, botes y redes de pesca, así como herramientas agrícolas y semillas de cultivos locales y de alto rendimiento para ayudar a los agricultores a cosechar durante el breve período anterior a la temporada de los monzones que se produjo poco después de que se desató el ciclón”, afirmó.

En Chit Tea Kone , el PNUD ha contribuido a prestar asistencia para suministrar botes y redes de pesca a 36 aldeanos, y otros 36 recibieron herramientas agrícolas y pulverizadores. Además se suministraron fondos para adquirir combustible (diésel) que permitió el funcionamiento de los cultivadores; el PNUD también facilitó la distribución de la asistencia complementaria de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), que consistió en el suministro de fertilizantes e insecticidas de distintos tipos.

La aldea de Chit Tea Kone ahora ha sido prácticamente reconstruida, con la asistencia permanente del PNUD Myanmar.   Se han reconstruido 46 viviendas, utilizando clavos y materiales de vivienda provistos por el PNUD, para ayudar a 151 habitantes a mejorar sus viviendas. La agricultura del arroz y la pesca siguen siendo las principales fuentes de ingreso de la aldea.

En el municipio de Labutta, el PNUD asignó prioridad a 70 aldeas para la prestación de asistencia inmediata durante la fase I del Paquete Básico de Servicios, y ahora se han seleccionado otras 100 aldeas más, definidas como vulnerables, con necesidades de vivienda y trabajos comunitarios para la próxima fase II.

La casa de U Aye Ngwe permanece en pie, inclinada y dañada, como un recordatorio permanente, no sólo de la destrucción ocurrida, sino también del solaz que brindó a tantas personas.