Leer en: English  Français 



Información de contacto

Jehane Sedky,  + 212 906 6711, jehane.sedky@undp.org

Información sobre el informe:
Descargar el resúmen del Informe (PDF)

Temas sobresalientes del informe

Información relacionada:
El PNUD y la prevención y recuperación de crisis


22 de octubre 2008
Nuevo enfoque sobre recuperación económica luego de los conflictos

Temas sobresalientes del informe

Descargar el resúmen del informe (PDF - inglés)

Nueva York, – Si bien los países que son devastados por una guerra reciben atención de los medios de comunicación, la recuperación de estos pocas veces llega a ser noticia.  Sin embargo, la recuperación económica es un desafío tremendo que enfrentan las naciones devastadas por la guerra, y es el objeto de un amplio informe que hoy fue dado a conocer por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

El Informe, titulado Recuperación económica posterior a un conflicto: Facilitar la creatividad local, ofrece un análisis completo centrado en tres elementos cruciales: la importancia de la creatividad local como guía para la recuperación, el papel del estado en la promoción de dicha creatividad, y las políticas necesarias para reconstruir las economías devastadas y reducir el riesgo de una recurrencia del conflicto. El estudio cita ejemplos de países que han logrado reencauzar sus economías y otros que continúan afectados, y analiza los fundamentos vitales para promover la recuperación económica después de un conflicto. 

“Esta visión integral de la recuperación se basa en la experiencia que ha logrado el PNUD a través de su trabajo en muchos países del mundo, muchos de ellos devastados por conflictos violentos”, menciono Kemal Derviş, Administrador del PNUD. “Esto nos ha permitido reconsiderar nuestro papel ayudando a los países que se reconstruyen luego de meses, años o décadas de conflicto.”

Con un nuevo enfoque sobre los desafíos que enfrentan los países que emergen de una guerra, el informe destaca que los programas de recuperación deben basarse en una comprensión profunda de las dinámicas locales. De no contar con tales cimientos, las políticas destinadas a ayudar pueden inadvertidamente exacerbar las tensiones. Los conflictos no destruyen las economías locales sino que las transforman. Los conflictos pueden generar nuevas, y en muchos casos positivas, oportunidades económicas para las mujeres.  Pero también pueden promover desigualdades entre diferentes grupos y minorías.  Por lo tanto, la primera lección para la comunidad internacional en cuanto a la recuperación posterior a un conflicto es no generar daños, lo cual se puede lograr promoviendo acciones que reduzcan el riesgo de una recurrencia del conflicto y alienten actividades económicas positivas.

Una segunda lección crucial es que la recuperación debe realizarse bajo el liderazgo de actores locales. Incluso después de años de conflicto, las comunidades devastadas por la guerra poseen recursos humanos, y otros recursos, que pueden ayudar a apuntalar la recuperación, y, en muchos casos, las economías se reconstruyen a partir de los esfuerzos locales. El informe no solamente reconoce que los actores locales pueden propulsar la recuperación sino que también invita la comunidad internacional a centrar sus esfuerzos en apoyar e incentivar las actividades de las comunidades e instituciones locales.

El estudio también analiza el papel que deberían desempeñar los aliados externos en la recuperación posterior a un conflicto. El informe recomienda que los aliados internacionales apoyen la reducción de la deuda, lo que generará el respiro que mucho se precisa durante los primeros años posteriores al conflicto. También recomienda la creación de empleos, lo cual es la mejor forma de asegurar que el crecimiento económico beneficie a la mayor parte de la población, y el apoyo a los esfuerzos nacionales para reconstruir las capacidades del estado y asegurar su legitimidad.

“La recuperación posterior a un conflicto no apunta a restaurar los mecanismos económicos o institucionales anteriores a la guerra”, menciono Derviş.   “Se trata de invertir en las personas e instituciones de tal forma que reviertan los factores que han podido causar el conflicto. El fin de un conflicto ofrece una pequeña ventana de oportunidad para solucionar las distorsiones anteriores a la guerra y poner en marcha un proceso sostenido de recuperación y desarrollo económicos,” agregó.