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26 de junio 2009 Helen Clark: en ocasión de la Conferencia de la ONU sobre la crisis económicaDiscurso de Helen Clark Excelencias, En los últimos dos días se ha oído hablar en esta Conferencia de cómo está evolucionando la crisis económica en diferentes
partes del mundo y del impacto que tiene sobre la vida de las personas. La recesión mundial ha venido a sumarse al estrés que los precios altísimos de los alimentos y de la energía ya habían
causado a muchos el año pasado. Paralelamente, nos enfrentamos a un enorme desafío climático relacionado con el actual uso
insostenible de los recursos naturales en todo el mundo. Las disminuciones de los volúmenes de las exportaciones y de los ingresos, así como de las remesas y de las inversiones,
están dejando ver sus consecuencias. En estas condiciones es muy difícil que las familias y las naciones puedan planificar
y hacer un presupuesto. Si bien los países desarrollados también han sentido el impacto – en algunos casos severo – de la crisis, la mayoría
han tenido los medios a su disposición para hacerle frente. Algunos esperan ver una recuperación lenta hacia fines de este
año o la primera mitad del año que viene. Sin embargo, la recuperación de los países en desarrollo es posible que lleve más tiempo. Muchas consecuencias que la
crisis ha tenido en los países en desarrollo, tales como un enlentecimiento del crecimiento, un aumento del desempleo y un
ajuste en los presupuestos, se están recién ahora haciendo evidentes. Cuando las familias se enfrentan a medios de vida restringidos y a la pérdida del empleo, y los gobiernos se enfrentan
a menores ingresos y a presiones para disminuir los gastos, los hombres y las mujeres del mundo tienen que tomar decisiones
difíciles a la hora de colmar sus necesidades con medios reducidos. ¿Podrán ir sus hijos a la escuela? ¿Podrán permitirse
ir al médico? ¿Qué alimentos y vivienda pueden permitirse para su familia? Como resultado de la crisis, muchos ahora temen un enlentecimiento en el progreso para alcanzar los ODM, o incluso un
paso atrás en los logros alcanzados con mucho esfuerzo. Debemos hacer todo lo posible por evitar que esto suceda. La crisis actual apunta más que nunca a la necesidad de oír las voces de los países pobres y de bajos ingresos. Esta
Conferencia ayudará a que eso sea posible. El sistema de desarrollo de la ONU tiene una función importante para articular y apoyar una respuesta global coherente
a la crisis, y para asegurarse de que se traduzca en acción en el ámbito de los países. La principal inquietud del PNUD, así como de los demás organismos que componen el Grupo de las Naciones Unidas para el
Desarrollo, es apoyar a los que ya son pobres y vulnerables, y también de salvaguardar las inversiones y esfuerzos hechos
para reducir la pobreza y alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio y el desarrollo a largo plazo. Estamos trabajando, conjuntamente con los gobiernos nacionales y con otros socios del desarrollo, para que los países
tengan apoyo durante la crisis y para que toda evidencia de recuperación sea alentada. Es esencial que trabajemos especialmente
de cerca con las Instituciones Financieras Internacionales dada la función vital que ellas pueden tener. Bajos los auspicios de la Junta de jefes ejecutivos de las Naciones Unidas, presidida por el Secretario General, se ha
llegado a un acuerdo sobre un marco común para hacer frente a la crisis, acelerar la recuperación y conseguir una globalización
más justa e inclusiva. Este marco cubre la seguridad alimentaria, el comercio, una economía respetuosa del medio ambiente,
y un pacto mundial de empleo, así como un mínimo de protección social. Dentro de este contexto, se solicitó específicamente al PNUD y al Banco Mundial que dirigiesen la creación del mecanismo
de respuesta del sistema de la ONU a la crisis humana que se está gestando. Los elementos principales que se han acordado
son que, primero, el enfoque que se adopte en cada país deberá estar inspirado por las necesidades locales, y segundo, que
el sistema de la ONU y el Banco Mundial trabajarán juntos para apoyar a los países a crear sus propias respuestas. Por lo tanto, el PNUD está comprometido con las medidas a tomar propuestas en el párrafo 52 del Documento de Resultado
de esta Conferencia. Esperamos que la comunidad internacional responda al llamamiento para dar un apoyo adecuado a este
trabajo. El sistema de la ONU también está trabajando con otros socios del desarrollo para establecer un “Sistema de Alerta de
Impacto Mundial y de Vulnerabilidad”, que permita hacer el seguimiento del impacto de las crisis mundiales sobre los más
vulnerables, y dar a los responsables de la toma de decisiones la evidencia que les permita crear respuestas específicas,
rápidas y apropiadas a los países que sufren por causa de las crisis. De aquí a septiembre, se espera que se haya acordado el mecanismo de respuesta y que se haya finalizado el primer informe
del “Sistema de Alerta de Impacto Mundial y de Vulnerabilidad”. Por su parte, el PNUD ha estado respondiendo a los pedidos de ayuda de los países donde se ejecutan programas en las
cinco regiones de trabajo, para analizar el impacto de la crisis sobre el desarrollo humano, para crear políticas de respuesta,
incluyendo sobre cómo proteger a los más vulnerables, y para facilitar la movilización de recursos. El PNUD está en posición
de indicar – y así lo hace – sobre qué ha funcionado en otros países a la hora de mitigar el impacto de serias crisis económicas,
y puede compartir las lecciones y dar asesoramiento a otros países como corresponde. Por ejemplo: Aquí, en Nueva York, estamos trabajando para asegurar que nuestras oficinas de país tengan acceso a las personas, herramientas
y recursos necesarios para ayudar a los gobiernos a superar la crisis. También estamos recabando y analizando información
sobre los impactos y las respuestas. Estamos ayudando a compartir las experiencias entre los países, para poder dar mejores
consejos sobre la creación e implementación de políticas, y poder decir cómo está afectando la crisis a las personas en
los países en desarrollo, y cuál es el apoyo que se necesita para hacer frente al fenómeno. La crisis económica también muestra la importancia del actual mandato del PNUD en materia de desarrollo a largo plazo.
Nuestro trabajo sobre la reducción de la pobreza y los ODM, la prevención de las crisis y la recuperación, la gobernanza
democrática, y el medio ambiente y el desarrollo sostenible, ayuda a crear las capacidades esenciales que harán que las naciones
y comunidades sean más resistentes a los impactos en el futuro. Queda claro que la crisis actual presenta un enorme desafío, pero es también una oportunidad para ser osados en el pensamiento
y en la acción. Por ejemplo, en momentos en que muchos países luchan contra la recesión, invertir parte de los estímulos
fiscales en empleos “verdes” no sólo mitiga el efecto de la recesión sino que también pone a esos países en una ruta de
bajo índice de carbono hacia el desarrollo. En la actualidad, el PNUD está incluyendo su trabajo sobre el cambio climático en su postura ante el desarrollo y la
reducción de la pobreza. Estamos incrementando nuestro trabajo para apoyar a los países en desarrollo a alcanzar resultados
en Copenhague en diciembre, lo que es consistente con la creación de un camino sostenible para salir de la pobreza y para
alcanzar los ODM. Lo que pueda lograrse en Copenhague, incluyendo a través de nuevos mecanismos de financiación que están
bajo estudio, tendrá implicaciones importantes para el desarrollo. También queda claro que los enfoques comunes del desarrollo, en estos momentos, no son suficientes para mantener el impulso
del desarrollo. Si la comunidad internacional va a respetar su compromiso de alcanzar los ODM para 2015, se necesita más
asistencia oficial para el desarrollo. Es esencial ahora para muchos países, para que los gobiernos puedan mantener sus presupuestos
de servicios básicos aunque disminuyan los ingresos internos, y para que no se reduzcan las inversiones en la reducción
de la pobreza y el desarrollo. La crisis económica no tiene que ser una excusa para retractarse de las promesas que se han
hecho. Los compromisos de Gleneagles de duplicar la AOD en África para 2010, y de aumentarla en general en $ 50 mil millones,
en comparación con los niveles y precios de 2004, se hicieron antes de que los países en desarrollo se viesen afectados por
la crisis alimentaria y de combustible, y por la recesión mundial. Próximamente, cuando se reúna el G8, tendrá la oportunidad no sólo de reafirmar los compromisos asumidos en Gleneagles,
sino también de comprometerse explícitamente a movilizar los recursos necesarios para financiar los “Escenarios Gleneagles”
que se están creando para los países africanos. De ser implementados, esos escenarios marcarían una enorme diferencia en
la habilidad de los países africanos de alcanzar los ODM. Además, después de los compromisos que se reiteraron en abril en la cumbre del G20 en Londres, se espera que la próxima
reunión del G20 de septiembre centre su atención en cómo apoyar a los países de bajos ingresos para superar la recesión
mundial. Existen los recursos y los conocimientos para lograr las mejoras tan necesarias en la vida de las personas. Ahora, lo que se necesita es la voluntad política de movilizar los recursos para que esas mejoras se hagan realidad. Si trabaja estrechamente con sus socios de dentro y de fuera de la familia de la ONU, el PNUD puede contribuir a que
esto sea así. |
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