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05 de junio 2009
Los hornos solares ayudan a Chile a prevenir la deforestación

Día Mundial del Medio Ambiente > Chile

Mujeres de Atacama terminando la construcción de sus cocinas solares a la salida del sol, de espejito en espejito.

Rosa Castro usa leña para cocinar y calentar la casa, como lo hace el 60 por ciento de la población rural de Chile, pero la tala descontrolada de árboles para hacer leña ha acelerado la deforestación, especialmente en su región semidesértica de Coquimbo, al norte de Chile, lo que seca aún más las tierras áridas. Como parte de un plan para salvaguardar los árboles y demás vegetación, el PNUD y sus socios está enseñando a Castro y a casi 200 de sus vecinos a construir y usar hornos solares.

En respuesta a la necesidad urgente de introducir combustibles alternativos, el PNUD, el Fondo para el Medio Ambiente Mundial y la Unión Europea se asociaron con el gobierno chileno y con las comunidades del norte de Chile para introducir una solución creativa y ecológica: usar la energía solar.

“Podríamos haber comprado y distribuido los hornos, sin más, pero no habría dado resultado”, dijo Alejandra Alarcón, Coordinadora Nacional del Programa de pequeños subsidios del Fondo para el Medio Ambiente Mundial y del PNUD (GEF-SGP ). “La única manera de obtener resultados duraderos es si las personas hacen sus propios hornos y comparten su experiencia con otras comunidades.”

Un nuevo negocio ecológico

El proyecto dio ideas de negocios, y algunos aprendices se han hecho expertos y venden hornos, cocinas o enseñan las técnicas a otras comunidades en otras regiones. En una iniciativa anterior similar en el desierto de Atacama, en Chile, los lugareños construyeron cocinas especiales que parecían antenas parabólicas enfrentadas. Miguel Pérez, uno de los beneficiarios, ahora enseña la técnica de construcción de cocinas solares a las personas de las comunidades vecinas.

“Incluso ayudé a un grupo de otro pueblo a presentar un proyecto similar, para que pudiesen recibir suficientes fondos para comenzar su propia producción de cocinas”, dijo Pérez en una entrevista con funcionarios del PNUD. “Ahora me emplean como su instructor.”  

Otra residente, Lucila Rojas, enseño a las comunidades de Coquimbo las técnicas de construcción de cocinas solares que aprendió en ocasión de la primera iniciativa del FMAM-PPS en 1994. “Mi vida cambió no sólo porque ya no dependo de la leña y no tengo que perder tiempo buscándola, sino porque no tengo que aguantar el olor a humo todo el día”, dijo Rojas. “En tanto que mujer rural, mi vida cambió por completo, y me siento motivada para enseñar a los demás a que hagan sus propias cocinas, continuar enseñando a la gente y mejorar la vida de los demás.” Además del daño al medio ambiente, la leña quemada en espacios cerrados puede causar intoxicación crónica, lo que lleva a obstrucciones pulmonares, que es la cuarta causa de muertes en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud.

Además de usar hornos solares, los aldeanos en Coquimbo están plantando 30 hectáreas con árboles nativos para ayudar a devolver parte de la vegetación a la región, ya que más del 99% de la vegetación nativa de Quillay ha desaparecido por la tala para leña. El programa es parte de la iniciativa mundial para detener la desertificación, que es la degradación del suelo en áreas áridas y semiáridas. Las actividades humanas y el cambio climático son las principales causas de este fenómeno mundial que afecta directamente a más de 250 millones de personas, y que deja a mil millones en situación de riesgo en unos cien países.

Referencias:

PNUD Chile: www.undp.cl
Programa de Pequeños Subsidios – Fondo para el Medio Ambiente Mundial:
http://sgp.undp.org/index.cfm