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26 de mayo 2009
Discurso de Helen Clark durante la sesión anual de la Junta Ejecutiva

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Helen Clark durante la sesión anual de la Junta Ejecutiva(1era parte)

2nd parte

3era parte

 


Alocución pronunciada por Helen Clark
Administradora del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo
en ocasión del período de sesiones anual de la Junta Ejecutiva
del PNUD y el UNFPA
26 de mayo de 2009, Nueva York

Sr. Presidente,

Miembros de la Junta Ejecutiva,

Estimados colegas y amigos:

Introducción

Es un gran privilegio y honor para mí haberme incorporado al PNUD como la nueva Administradora.

Ante todo, permítanme agradecer al Secretario General el haberme designado para ocupar este puesto,  y el apoyo que me ha prestado. Es un firme aliado de la labor de desarrollo del PNUD.

Quiero también dar las gracias a Ad Melkert, Administrador Asociado, por su dedicación y compromiso con el PNUD, y por haberse desempeñado como Administrador interino antes de mi llegada hace cinco semanas.

Deseo agradecer a la Asamblea General y a ustedes, los miembros de la Junta Ejecutiva del PNUD, la confianza que han depositado en mí.
Doy las gracias al Excelentísimo Sr. Mohammad Khazaee, Representante Permanente de la  República Islámica del Irán ante las Naciones Unidas, por haber guiado la labor de la Junta en calidad de Presidente desde su elección al cargo.

Reconozco asimismo la ardua labor de los Vicepresidentes: por el Grupo de los Estados de África, el Sr. Omary Mjenga de la República Unida de Tanzanía; por el Grupo de los Estados de Europa Oriental, el Sr. Dragan Mićić de Serbia; por el Grupo de los Estados de Europa Occidental y otros Estados, el Sr. Jeroen Steeghs de los Países Bajos; y por el Grupo de Estados de América Latina y el Caribe, el Sr. William Exantus de Haití.

También deseo dar una cálida bienvenida a dos de mis colegas, Tegegnework Gettu, el nuevo Director de la Dirección Regional de África, y Jordan Ryan, el nuevo Director de la Dirección de Prevención de Crisis y de Recuperación. Este es el primer período de sesiones de la Junta Ejecutiva al que asisten desde que asumieron el puesto.

Esta también es la primera vez que yo asisto al período de sesiones de la Junta Ejecutiva. Espero con interés asistir a tantos períodos de sesiones de la Junta como sea posible, ahora y en el futuro. La Junta cumple una función decisiva de liderazgo del PNUD, y quiero trabajar de manera más directa con ustedes.

En las últimas semanas he estado en nuestra sede de Nueva York y me he reunido con muchos funcionarios de la organización. También he tenido el placer de estar en otros lugares con muchos de los que están hoy aquí presentes, así como con una amplia gama de otros asociados e interesados del sistema de las Naciones Unidas y de otros ámbitos.

En junio emprenderé mi primer viaje como Administradora; iré a África, donde muchos de los problemas de desarrollo con que nos enfrentamos son más graves. Visitaré gobiernos, el PNUD y los equipos de las Naciones Unidas en los países en general, otros asociados para el desarrollo y algunos de los que apoyaron nuestra labor en Liberia, la República Democrática del Congo y  Etiopía.

En mi país, Nueva Zelandia, he trabajado en las esferas de la justicia económica y social. Sé que instituciones sólidas y responsables, una economía resistente, buenos sistemas de salud y educación, mejores redes de seguridad social, y la inclusión y participación económica y social pueden contribuir en gran medida a mejorar las perspectivas de nuestros pueblos. Estas cuestiones son muy importantes para mí, y lo han sido durante toda mi carrera en la función pública.

Globalmente, ahora se dispone de los recursos, la tecnología y los conocimientos para mejorar las vidas de de los más pobres y los más vulnerables. Nuestro desafío consiste en reunir la voluntad política y los recursos, y prestar apoyo a las estrategias y medidas necesarias para que las mejoras que tanto se necesitan se conviertan en realidad.   

Dónde estamos hoy; hacia dónde debemos dirigirnos

Este es un momento difícil para cumplir nuestra misión de desarrollo, ya que nuestro mundo pasa por la recesión económica mundial más profunda de los últimos decenios. Lamentablemente, los menos responsables de la crisis son los más afectados por sus consecuencias de largo plazo.

La recesión aumenta las tensiones que los elevados precios de los alimentos y la energía ya han impuesto en muchos países y que entre 2005 y 2008 sumieron a unos 200 millones de personas en la pobreza extrema. Al mismo tiempo, nos enfrentamos con el problema del cambio climático, que guarda relación con uso insostenible actual de los recursos naturales.

Estos problemas globales reflejan nuestra interdependencia y exigen soluciones globales. Por eso necesitamos un sistema multilateral que refleje las realidades del siglo XXI. Ese sistema debería no solo ayudar a brindar un nivel de vida mejor a los más pobres y vulnerables sino que también debería permitir que sus voces se escucharan en los ámbitos de adopción de decisiones.

El sistema de las Naciones Unidas debería ser el medio que impulse la acción y para que esas voces se escuchen. El PNUD puede contribuir en gran medida a que esto suceda. 

Un ejemplo de ello es la forma en que nos enfrentamos colectivamente a la recesión mundial.

Los países desarrollados han sufrido sus efectos, algunos muy graves, pero en la mayoría de los casos tienen a su disposición las herramientas para superar la crisis. Los efectos de más largo plazo de la recesión sobre los países en desarrollo posiblemente sean mucho más devastadores.

Ahora que las familias deben hacer frente a una disminución de sus medios de vida y la pérdida de empleo y que los ingresos públicos disminuyen, con la consiguiente reducción del gasto de los gobiernos, muchos temen que se producirá un retroceso de los progresos hechos hacia el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).

El PNUD ha respondido a las peticiones de apoyo de los países en que se ejecutan programas de analizar las consecuencias de la crisis, ha formulado respuestas normativas, entre otras cosas para proteger a los más vulnerables, y ha facilitado la movilización de recursos. Ahora es fundamental que trabajemos en estrecha cooperación con las instituciones de Bretton Woods.

Mi prioridad general principal es que el PNUD tenga un enfoque más preciso respecto de la reducción de la pobreza y el logro de los ODM. En la situación actual, esto es un desafío, pero también es fundamental que mantengamos este enfoque en el cercano y mediano plazo. Los ODM son el núcleo de la misión del PNUD y claramente ocupan un lugar central en el Plan estratégico aprobado por la Junta Ejecutiva.

Sobre la base de las tendencias actuales, mientras que algunos países de África subsahariana cumplirán algunos de los ODM, es improbable que puedan cumplirlos todos antes de 2015.  Como resultado de la recesión mundial, se estima que en el curso de este año aproximadamente tres cuartas partes de los países de África subsahariana podrían registrar un aumento del número de personas que viven en la pobreza extrema. 

Estuve en Nueva York en el año 2000 como Primera Ministra de Nueva Zelandia para firmar la Declaración del Milenio, junto con los dirigentes de la mayoría de los demás Estados Miembros. En ese momento parecía que faltaba mucho para llegar a 2015, pero ahora solo quedan seis años para que se cumpla el plazo establecido para alcanzar los ODM. Necesitamos, pues, adoptar medidas concertadas. Cuando nuestra comunidad global fija objetivos y metas, tenemos la obligación de trabajar juntos para alcanzarlos.

Desde que se firmó la Declaración del Milenio, se han asumido muchos compromisos de asistencia importantes. En particular, en la Cumbre del Grupo de los Ocho, celebrada en Gleneagles en 2005 se acordó un conjunto de compromisos trascendentales. Éstos incluyeron la promesa de incrementar la asistencia oficial para el desarrollo (AOD) anual en 50.000 millones de dólares de los EE.UU. para 2010, y de destinar la mitad de esta cifra a países de África. En 2007 y 2008 el Grupo de los Ocho reconfirmó estas promesas. Sin embargo, hasta ahora no se ha cumplido la promesa hecha a África.

El año pasado se indicó a la Junta Ejecutiva que se estaban elaborando propuestas concretas para demostrar la forma en que la AOD adicional prometida en Gleneagles podría utilizarse para ayudar a que se alcanzaran los ODM. El PNUD ha trabajado con gobiernos asociados de África, el Banco Africano de Desarrollo, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, para elaborar “hipótesis de Gleneagles” concretas. Estas “hipótesis elaboradas” demuestran que el aumento de las iniciativas en estos países para el logro de los ODM es viable, tanto desde la perspectiva del desarrollo como desde la perspectiva macroeconómica. El Grupo Directivo sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio en África y la Unión Africana han aprobado este enfoque.

La elaboración de las hipótesis se ha finalizado con un grupo inicial de seis países de África, y para éstos, y están en vías de finalizarse para otros cuatro países. Se publicarán próximamente.

Cabe esperar que en la Cumbre del Grupo de los Ocho que se celebrará en julio de este año puedan movilizarse los recursos prometidos anteriormente para prestar apoyo a la aplicación de las hipótesis de Gleneagles que ya se han elaborado, así como para las que están en vías de elaborarse.  El PNUD continuará trabajando con sus asociados a fin de formular hipótesis para todos los países de África. Es fundamental para la fiabilidad de las promesas hechas que se adopten medidas sobre la base de las hipótesis serias y fiables establecidas en Gleneagles para aumentar la AOD.

Creo asimismo que es decisivo incorporar la labor que se está realizado para abordar el problema del cambio climático en el núcleo mismo de la forma en que concebimos el desarrollo.  Lo cierto es que algunos de los países y personas más pobres del mundo deberán cargar con las principales consecuencias negativas del cambio climático.

Debemos celebrar un nuevo pacto para el desarrollo que sea sostenible en todo sentido y que aborde tanto la pobreza en materia de energía como la pobreza en general. Con esta finalidad, este año el PNUD debe intensificar su labor de apoyo a los países en desarrollo a fin de que en la reunión que se celebrará en Copenhague en diciembre se obtenga un resultado coherente que permita trazar una senda sostenible para salir de la pobreza y alcanzar los ODM. El pacto que se sellará en Copenhague deberá ser también un pacto en favor del desarrollo.

Lo que pueda lograrse en Copenhague, inclusive mediante los mecanismos de financiación que se están elaborando, tendrá consecuencias importantes para el desarrollo. Estos mecanismos podrían convertirse en una importante nueva fuente de financiación para el desarrollo que complemente y, en determinado momento hasta supere, la magnitud de la AOD. Podría estar gestándose un nuevo paradigma del desarrollo.

El Informe Anual

Los puntos fuertes del PNUD residen en su presencia firme en todo el mundo; las prácticas más avanzadas que aporta al enfoque sobre el desarrollo; el fomento de la capacidad, el desarrollo de la capacidad y el asesoramiento para la formulación de políticas que puede prestar en apoyo de las estrategias nacionales de desarrollo; la movilización de recursos que puede aportar en torno a estas estrategias; y la función de coordinación que desempeña en nombre del sistema de desarrollo de las Naciones Unidas.

El espíritu y el contenido de nuestra labor se plasman en el documento que tienen ante sí: el primer Informe Anual sobre el nuevo Plan estratégico. Se trata de un reflejo de la labor del PNUD junto con la de nuestros fondos y programas asociados, el Fondo de las Naciones Unidas para el Desarrollo de la Capitalización (FNUDC), el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM) y los Voluntarios de las Naciones Unidas, que aportan valiosos conocimientos especializados complementarios.

El proceso del Informe Anual es un mecanismo importante de rendición de cuentas. Todos los miembros de la Junta quieren estar bien informados acerca de la forma en que nos hemos desempeñado frente a los objetivos y las metas que ustedes nos han fijado.

El año pasado la Junta pidió al PNUD que incluyera en sus informes datos analíticos sobre resultados estratégicos, incluidos resultados de programas y proyectos. Inevitablemente en esta etapa inicial lo que tienen ante ustedes son mayormente informes sobre los procesos y las contribuciones al desarrollo.

En lo que se refiere a la rendición de cuentas, creo que en el futuro deberíamos ser muy claros ante la Junta respecto de lo que hacemos, cuánto de eso hacemos, qué medidas hemos adoptado y cuánto cuestan esas actividades.

Si bien nuestra principal contribución al desarrollo reside en el fomento de la capacidad y en el desarrollo de la capacidad, la presentación de informes sobre sus resultados reales es una cuestión mucho más compleja y en muchas esferas podría llevar un decenio o una generación evaluarlos más cabalmente. El PNUD no es una megaorganización no gubernamental y nuestro Plan estratégico no nos permite asumir proyectos en pequeña escala que no tienen efectos a nivel nacional, ni tampoco proyectos  de infraestructura que no respaldan el fomento de la capacidad.

Con el correr del tiempo, empero, mediante intervenciones bien formuladas en apoyo de los planes nacionales de desarrollo de los países en que se ejecutan programas, habrá indicadores medibles de los logros en los países. Naturalmente, el progreso que se logre dependerá de que los distintos agentes trabajen juntos, es decir, los países en que se ejecutan programas y las numerosas organizaciones que contribuyen al desarrollo.

El fomento de la capacidad tiene por objeto la transformación sostenible de largo plazo. Las inversiones del PNUD en éste generarán importantes dividendos a lo largo del tiempo. Nuestro trabajo en la administración del PNUD es demostrar a ustedes, la Junta Ejecutiva, que los recursos movilizados para el PNUD están bien encauzados y puede rendirse cuenta de ellos, y que tienen por objeto lograr los mejores resultados del desarrollo. En los próximos meses, el PNUD continuará ajustando los indicadores de resultados respecto de los cuales podemos informar de manera realista.

Este Informe Anual demuestra que nuestros niveles de actividad en los países en que se ejecutan programas correspondieron a cada una de las esferas de los cuatro principales objetivos establecidos en el Plan estratégico. Revela que dos terceras partes de los gastos del PNUD se asignaron a las esferas de la reducción de la pobreza y el logro de los ODM, y a la gobernanza democrática. 

Un análisis más profundo indica que de las 34 esferas de resultados en que trabajamos, 10 tuvieron tanto una demanda muy alta como gastos elevados. Representaron apenas algo más de 2.600 millones de dólares, es decir, el 64% de los gastos de 2008, e incluyeron:

• El fortalecimiento de la capacidad para la planificación y evaluación basada en los ODM;
• El apoyo a la reforma del sistema de justicia y el estado de derecho; 
• El fortalecimiento de la capacidad para reducir y mitigar los efectos de los conflictos violentos y los peligros naturales, y hacerles frente; y
• El aumento de la capacidad nacional para incorporar las prioridades ambientales en la planificación del desarrollo.

Se dará prioridad a estas esferas en la futura presentación de informes sobre el verdadero impacto de lo que hacemos. En estas esferas, así como en muchas otras, el PNUD realiza tareas que implican posibles cambios fundamentales para los países en que se ejecutan programas.

Permítanme ahora formular unas breves observaciones sobre algunas de nuestras actividades de 2008 en relación con cada uno de los cuatro principales objetivos del Plan estratégico. 

Primer objetivo:
La reducción de la pobreza y el logro de los ODM
 

En muchos países de nuestras cinco regiones, hemos contribuido a la elaboración de estrategias nacionales de desarrollo basadas en los ODM, políticas macroeconómicas, marcos de sostenibilidad de la deuda, y estrategias de financiación pública. He de ilustrar esto con dos ejemplos.

El PNUD prestó apoyo al Gobierno del Ecuador para la elaboración de una estrategia nacional de desarrollo que no sólo tiene por objeto alcanzar los ODM, sino también otras metas de desarrollo. En el Ecuador, los ODM también se reflejan en otros procesos de planificación, como el del turismo sostenible. 

En el Níger, el PNUD se ha asociado con algunos interesados para ayudar a las autoridades locales a alcanzar los ODM. Como resultado, algunas de estas autoridades ya han adoptado medidas para impulsar la matriculación en la enseñanza primaria. 

El primer objetivo del Plan estratégico también nos exige trabajar para mitigar el impacto del VIH y el SIDA en el desarrollo humano, lo que hacemos de muchas formas con nuestros asociados. El Plan nos exige que apoyemos la integración de las respuestas al VIH y el SIDA en las estrategias de reducción de la pobreza, los planes nacionales de desarrollo basados en los ODM y los procesos macroeconómicos. El año pasado, solo once países en que se ejecutan programas solicitaron nuestro apoyo en esta esfera. Creo que tenemos posibilidades considerables de incrementar nuestras actividades.

Nos preocupa especialmente que el logro de los ODM esté retrasado principalmente en la esfera de la salud materna. A nivel mundial, entre 1990 y 2005 la mortalidad materna disminuyó menos del 1% anual, mucho menos que el 5,5% anual necesario para alcanzar la meta del ODM. Es fundamental que el PNUD, mediante nuestra función de coordinación en los países y por conducto del Grupo de las Naciones Unidas para el Desarrollo (GNUD), trabaje con los gobiernos y otras organizaciones, tanto del sistema de las Naciones Unidas como de fuera de éste, para mejorar la salud de las mujeres.

Segundo objetivo:
Fomento de la gobernanza democrática

En el informe se describe la importante labor del PNUD en materia de apoyo electoral en 19 países. Por ejemplo, en Bangladesh el PNUD prestó apoyo al empadronamiento de más de 81 millones de votantes, el 51% de ellos mujeres, en unas elecciones en que votó el 87% del padrón.  Nuestra labor de apoyo a la Comisión Electoral de Bangladesh contribuyó al logro de este elevado nivel de participación.

Me complace decir que los Voluntarios de las Naciones Unidas han contribuido a nuestra labor electoral. En este momento, cientos de ellos están trabajando en 16 países, desde el Afganistán hasta Timor-Leste, impartiendo asesoramiento a las autoridades electorales locales y prestando ayuda para el empadronamiento de los votantes y la educación cívica a nivel comunitario.

En Burundi, el programa del PNUD para fortalecer el sector de la justicia está contribuyendo a reducir el tiempo promedio de tramitación de las causas en espera de juicio, mejorando así la rendición de cuentas a nivel local. Un sector de la justicia más fuerte es fundamental para el mantenimiento de la paz. 

En los próximos meses y años, la prestación eficaz de servicios básicos será aún más importante para mitigar los efectos de las crisis actuales. Como se indica en el Informe, en 2008 el PNUD prestó apoyo a 89 países para fortalecer la capacidad de gobernanza y prestación de servicios nacionales, regionales y locales. Sin embargo, podemos intensificar aun más nuestros esfuerzos para mejorar la gobernanza local en particular. Esto reviste gran importancia para la reducción sostenible de la pobreza. 

Tercer objetivo:
Apoyo a la prevención de las crisis y la recuperación

En 2008, el PNUD recibió solicitudes de 60 países y realizó gastos por más de 227 millones de dólares, y estuvo a la vanguardia en las esferas de la prevención de conflictos, la reducción del riesgo de desastres y la recuperación. En general, esta labor tiene por objeto apoyar el establecimiento de las bases para el desarrollo a más largo plazo. 

El año pasado, las oficinas del PNUD en más de 40 países prestaron apoyo técnico en países expuestos a desastres naturales, entre ellos Armenia, Belice, China, Haití, Jordania, Malawi y el Pakistán.

Se establecieron mecanismos de coordinación de las primeras actividades de recuperación en 28 países. En Myanmar, que fue seriamente afectado por el ciclón Nargis, más de 150.000 personas se beneficiaron del socorro de emergencia y de las primeras actividades de recuperación de los medios de vida, la vivienda, el agua y el saneamiento.

En Kosovo y Timor-Leste, los programas del PNUD de apoyo a la recuperación después de una crisis también tienen por objeto promover la igualdad de género y proteger y empoderar a la mujer. En Somalia, el año pasado el PNUD ejecutó un programa de medios de vida sostenibles que en los primeros cinco meses generó oportunidades de empleo de corto plazo a 12.000 personas en proyectos como la construcción de carreteras de acceso a zonas rurales. Si se combinan con la capacitación para el desarrollo de aptitudes, estas actividades pueden contribuir a fomentar la estabilidad en la zona.  

Cuarto objetivo:
Gestión de la energía y el medio ambiente para el desarrollo sostenible

El PNUD trabaja para apoyar el aumento de la asistencia a los países que se enfrentan con distintas amenazas ambientales, incluido el cambio climático. Por ejemplo, mediante el apoyo financiero suministrado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial y la cofinanciación conexa, el PNUD administra una cartera de proyectos relacionados con la diversidad biológica por un valor de 2.000 millones de dólares. Por ejemplo, estos proyectos han contribuido a establecer 127 nuevas zonas protegidas que abarcan 10 millones de hectáreas en 50 países. Esto equivale aproximadamente a dos veces y medio la superficie total de Suiza. En vista de la estrecha relación entre la tierra y los medios de vida, el 90% de estos proyectos tienen componentes importantes que se centran en la reducción de la pobreza. 

Además, el PNUD ha estado trabajando con funcionarios de distintos ministerios en 20 países en relación con las consecuencias de las negociaciones sobre la hoja de ruta de Bali para un nuevo acuerdo internacional sobre el cambio climático relativo al desarrollo futuro de sus países. En los meses previos a la Conferencia de Copenhague, debemos intensificar aun más nuestros esfuerzos de apoyo para que en ella se elabore un programa de desarrollo.

Todas las actividades del PNUD en relación con los cuatro objetivos del Plan estratégico se centran en el fomento de la capacidad. Esto es lo que mejor hacemos: en virtud del principio del sentido de identificación nacional, prestamos apoyo a los países para que articulen prioridades de desarrollo e invertimos en las aptitudes de las personas, instituciones y comunidades para promover el desarrollo humano y lograr resultados.  

Labor en materia de igualdad de género

La igualdad de género y el empoderamiento de la mujer son objetivos muy importantes en sí mismos y también como un medio para alcanzar los demás ODM.

Actualmente, un mayor número de programas del PNUD tienen en cuenta los aspectos de género. Prestamos apoyo a los gobiernos de 22 países de África para que incorporen la evaluación de las necesidades de género como herramienta de planificación y mecanismo de determinación de los costos. Además, hemos contribuido a aumentar la participación política de la mujer. Junto con dirigentes mujeres y sus contrapartes gubernamentales, el PNUD prestó apoyo al establecimiento por el Parlamento de Turquía de una Comisión de igualdad de oportunidades entre el hombre y la mujer. Este órgano nacional está encargado de examinar todas las leyes y garantizar que sean equitativas desde el punto de vista de género y que las mujeres puedan recurrir a los tribunales cuando se violan sus derechos.

Junto a otros asociados, incluido el UNIFEM, el PNUD presta apoyo a un conjunto de iniciativas sobre la violencia sexual. Por ejemplo, la labor del PNUD en la región oriental de la República Democrática del Congo ha contribuido a que las mujeres sobrevivientes de la violencia sexual tuvieran acceso a asistencia letrada gratuita. 

Nuestro Programa de ocho temas para el empoderamiento de la mujer y la igualdad de género en la prevención de crisis y la recuperación posterior incluye la administración de justicia y seguridad para las mujeres, el fomento de la participación de las mujeres en todos los procesos de paz y la promoción del liderazgo de la mujer en la recuperación.

No obstante, aún queda mucho por hacer en este sentido. De conformidad con la resolución 1820 del Consejo de Seguridad, en que se que afirma que “la violación y otras formas de violencia sexual pueden constituir un crimen de guerra, un crimen de lesa humanidad o un acto constitutivo con respecto al genocidio”, nosotros y todo el sistema de las Naciones Unidas tenemos el mandato firme de luchar contra la violencia sexual que afecta a las mujeres en zonas de conflicto. 

Los auténticos cambios en materia de igualdad de género y empoderamiento de la mujer solo se producirán cuando haya una masa crítica de encargados de la formulación de decisiones que los apoyen y se disponga de los marcos jurídicos adecuados. Soy la primera mujer Administradora del PNUD. Obviamente, la igualdad de género es muy importante para mí y debe procurar alcanzarse en toda la organización, por ser uno de sus valores básicos.

Me complace ver que en el PNUD el desempeño del personal directivo se mida, entre otras cosas, en función de sus iniciativas en favor de la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer. Respondiendo a su petición, también estamos adoptando medidas para mejorar nuestro seguimiento de las iniciativas en favor de la igualdad de género. Ya hemos ensayado con éxito el enfoque de seguimiento del Comité de Asistencia para el Desarrollo de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos en 17 países; el paso siguiente será aplicarlo en toda la organización. 

Cooperación Sur-Sur

Se ha adoptado una serie de medidas para fortalecer la cooperación Sur-Sur. Por ejemplo, la Red de conocimientos electorales permite a las instituciones del Sur comunicarse con sus pares de otros lugares en relación con cuestiones de la administración de elecciones. El FNUDC está contribuyendo a ampliar el acceso de 525.000 personas de bajos ingresos a servicios financieros suministrando incentivos a instituciones de microfinanciación del Sur para que ingresen en mercados subatendidos.

Los países en desarrollo han adquirido mucha experiencia y tecnologías útiles que pueden contribuir a que los países en desarrollo superen sus problemas. Es importante que éstas se compartan más ampliamente.

Por qué es importante la reforma de las Naciones Unidas

Éste es un momento difícil para el desarrollo debido a la recesión mundial. Sin embargo, la crisis nos da la oportunidad de analizar nuevas formas de actuar y de innovar. El PNUD debe hacer precisamente esto para alcanzar los objetivos establecidos en nuestro Plan estratégico y apoyar el proceso de reforma de las Naciones Unidas en curso para poder realmente mantenernos “unidos en la acción”.

Habida cuenta de que la recesión internacional y los recursos limitados podrían afectar nuestra capacidad de apoyo a los gobiernos, es aun más importante que el sistema de las Naciones Unidas trabaje de manera mancomunada.  

El PNUD ha escuchado los llamamientos de los miembros de la Junta Ejecutiva y los Estados Miembros en favor de un sistema de desarrollo de las Naciones Unidas más coherente, eficaz y eficiente.

Un sistema de este tipo puede ayudar mejor a los asociados nacionales a resolver los numerosos desafíos a los que hacen frente. No podemos ser eficaces si trabajamos como organismos separados, sin un enfoque programático y operacional coherente.  

Así pues, no debemos perder de vista el objetivo final de una mejor prestación de servicios y mejores resultados, ni considerar la coordinación y reforma como un fin en sí mismo.

En mi calidad de Presidenta del GNUD, prometo la consagración plena del PNUD a trabajar constructivamente con todos nuestros asociados del sistema de las Naciones Unidas y también a establecer las mejores relaciones posibles con el mayor número de interesados en el desarrollo, incluidos la sociedad civil, los donantes, las instituciones financieras internacionales y todos los demás contribuyentes. No debemos olvidar, por supuesto, que nuestros asociados más importantes son los gobiernos y los pueblos de los países en que trabajamos.  

El Plan estratégico del PNUD refleja nuestro doble papel. Por un lado, somos un organismo programático y operacional de desarrollo. Por el otro, administramos el sistema de coordinadores residentes en nombre de todo el sistema de las Naciones Unidas. 

El sistema de gestión y rendición de cuentas del GNUD y su plan de aplicación correspondiente son los primeros acuerdos escritos sobre la forma en que debería funcionar el sistema integrado de desarrollo de las Naciones Unidas. En ellos se describe el concepto de rendición de cuentas para el sistema de desarrollo de las Naciones Unidas en general y para el sistema de coordinadores residentes en particular, para que podamos cumplir mejor nuestros compromisos con los asociados nacionales. 

Actualmente en el GNUD trabajamos para que todos los organismos pongan en práctica sus compromisos asumidos en virtud de los acuerdos. Necesitamos su apoyo permanente para asegurar que se realicen progresos en este sentido.

Recientemente tuve la oportunidad de reunirme con los coordinadores residentes y representantes residentes de los ocho países en que se ejecuta la iniciativa piloto “Unidos en la acción” y también de Papua Nueva Guinea, que se sumó por iniciativa propia. Me impresionó ver el progreso que han realizado al respecto los gobiernos y los equipos de las Naciones Unidas en esos países. También deseo reconocer la importancia del Fondo para el logro de los ODM apoyado por España, como un catalizador importante de la promoción de la coherencia y la programación conjunta a nivel nacional.

De los informes de 2008 de evaluación de los gobiernos y los equipos de las Naciones Unidas en los países piloto se desprende que las Naciones Unidas desempeñan un papel más enérgico, trabajando juntos para prestar asesoramiento normativo y contribuir al logro de las prioridades nacionales de desarrollo. También extraemos las experiencias positivas que surgen de los países piloto con miras a adaptarlas en otros lugares. Los Marcos de Asistencia de las Naciones Unidas para el Desarrollo que se pondrán en marcha en los años siguientes constituyen una oportunidad de lograrlo. 

Gestión basada en los resultados

Si no tiene asegurada la financiación, el PNUD no puede ser eficaz. Para cumplir sus objetivos y lograr verdaderos resultados, el PNUD debe tener una base adecuada y previsible de recursos básicos. Esta tarde, en la apertura del tema del programa sobre compromisos de financiación he de referirme brevemente a este importante tema. 

Por ahora, me complace sobremanera que se haya cumplido la meta de 1.100 millones de dólares para 2008 gracias al generoso apoyo de muchos de ustedes. Reviste importancia fundamental que, a pesar de las preocupantes proyecciones económicas, también podamos cumplir las metas de ingresos para 2009 y después. 

Las circunstancias económicas actuales están ejerciendo gran presión sobre las poblaciones más vulnerables y la asistencia del PNUD es más necesaria que nunca. En este entorno necesitamos que nuestros donantes comprometidos sigan cumpliendo sus promesas asumidas e incluso que las refuercen. También debemos examinar la forma de ampliar nuestra base de donantes. Se están produciendo cambios geopolíticos importantes en el mundo, que podrían reflejarse no solo en la estructura multilateral de adopción de decisiones sino también en las estructuras de apoyo de organismos como el PNUD. 

Con el respaldo de todos ustedes, confío en que tendremos los recursos necesarios para satisfacer las necesidades de desarrollo de todos aquéllos a los prestamos servicios.

También reconozco que en estos tiempos difíciles el PNUD no debe escatimar esfuerzos para aprovechar al máximo los recursos de que dispone. Seguiremos tratando de captar las economías y adoptar decisiones sobre prioridades. Los interesados deben confiar en que todos los recursos se utilizan adecuadamente. La rendición de cuentas y la transparencia deben ser nuestros principios rectores.

Debe examinarse cuidadosamente nuestro presupuesto. Para hacerlo correctamente, para tener en cuenta plenamente nuestras preocupaciones y para reflejar los resultados de la operación de clasificación de costos en curso, pedimos que la Junta Ejecutiva prorrogue su examen del presupuesto de apoyo bienal 2010-2011 y el examen de mitad de período de los arreglos de programación de 2008-2011 hasta el período de sesiones de enero de 2010. Aunque en general las demoras no son convenientes, creo que en este caso se obtendrán mejores resultados si se acepta este pedido.

Helen Clark Administradora del PNUD se dirige a los miembros de la Junta Ejecutiva del PNUD y el UNFPA durante la sesión anual en Nueva York.
Me complace informar de que la Junta de Auditores de las Naciones Unidas presentó una opinión de auditoría sin reservas respecto del informe financiero del PNUD para el bienio 2006-2007. Cabe destacar también que One World Trust, una organización no gubernamental con sede en el Reino Unido, asignó al PNUD el primer lugar en la clasificación de 30 organizaciones participantes sobre los aspectos de rendición de cuentas institucional.

Se ha distribuido el primer informe de la Oficina de Ética del PNUD, que se examinará en este período de sesiones como parte de la serie de sesiones sobre auditoría y supervisión internas. Estamos empeñados en proseguir la labor en esta esfera, entre otras cosas manteniendo un entorno libre de acoso en el PNUD. 

El recurso más valioso del PNUD es nuestro dedicado personal. Nuestra nueva estrategia de recursos humanos reconoce que, para que el personal se desempeñe con eficacia, es necesario darle oportunidades de crecer tanto a nivel personal como profesional. 

En el futuro, seguiremos consolidando las iniciativas emprendidas hasta el momento para lograr una fuerza de trabajo equilibrada y diversa que refleje el compromiso del PNUD con la distribución geográfica equitativa y la igualdad de género. 

Nos esforzaremos por mejorar la movilidad interregional del personal y su exposición a distintos tipos de oficinas en los países. 

Asimismo, seguiremos mejorando la capacidad del personal en todos los niveles y aprovechando  los conocimientos que tenemos y que continuamos adquiriendo. 

Deseo agradecer al personal del PNUD su ardua labor, que permite a esta organización ocupar un lugar de liderazgo. Tenemos la suerte de contar con personal muy dedicado y comprometido. Es el cimiento en el que se basan nuestros logros.

Una de las principales cuestiones en materia de recursos humanos a la que hacemos frente este año es la aplicación de la reforma contractual. Ésta, encomendada por la Asamblea General, tiene consecuencias importantes sobre la forma en que el PNUD administra su personal en nuestro presupuesto. A diferencia de la Secretaría de las Naciones Unidas, que se financia por medio de cuotas, el PNUD debe recaudar su financiación mediante contribuciones voluntarias. Las consecuencias financieras de esta reforma deberán reflejarse en los presupuestos futuros.

La seguridad de nuestros funcionarios, muchos de los cuales trabajan en condiciones extremadamente difíciles, sigue siendo una de las principales prioridades en todas las operaciones del PNUD. 

El PNUD y otros organismos hacen frente a amenazas y riesgos cada vez mayores, y han perdido trágicamente a colegas en distintas partes del mundo. Debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para proteger a nuestro personal que trabaja para forjar vidas mejores para los hombres, mujeres y niños, que son la razón de ser de las Naciones Unidas.

La Junta de los jefes ejecutivos ha aprobado recientemente un plan amplio de un sistema mejorado de seguridad para todo el sistema. El concepto principal de este plan es que “sin seguridad, no hay programa”. Esto significa que los costos de seguridad deben incorporarse en todas las actividades o estar cubiertos antes de iniciar un programa. 

La Junta de los jefes ejecutivos también ha llegado a la conclusión de que “sin recursos, no hay seguridad”. Aprobó una declaración, que se distribuyó a los miembros de la Junta Ejecutiva, en que se insta a los Estados Miembros a que reconozcan que la financiación adecuada y sostenida de la seguridad es necesaria en esta nueva situación.

Gran parte de los recursos que la Junta Ejecutiva aprobó para las medidas de seguridad estipuladas por las Naciones Unidas para 2008-2009 se están utilizando para trasladar o mejorar los locales del PNUD en los lugares más vulnerables. Esto proseguirá en el bienio siguiente.

Conclusión

Agradezco a todos los miembros de la Junta su apoyo para sostener y guiar al PNUD. 

Tenemos por delante muchos desafíos y una ardua labor, pero confío en que trabajando juntos y con otras entidades del sistema de las Naciones Unidas y otros interesados, podremos lograr mejores resultados y alcanzar nuestros objetivos comunes de desarrollo. Las personas más pobres y vulnerables de nuestro mundo lo merecen.

Cedo ahora la palabra a Ad Melkert, Administrador Asociado del PNUD. Con la mirada puesta en el futuro, se referirá más detalladamente a una serie de problemas de gestión.

Muchas gracias.