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26 de mayo 2009 Discurso de Helen Clark durante la sesión anual de la Junta Ejecutiva
Helen Clark durante la sesión anual de la Junta Ejecutiva(1era parte) 2nd parte 3era parte Alocución pronunciada por Helen Clark Sr. Presidente, Miembros de la Junta
Ejecutiva, Estimados colegas y amigos: Introducción Es un gran privilegio y honor para
mí haberme incorporado al PNUD como la nueva Administradora. Ante todo, permítanme agradecer al Secretario General
el haberme designado para ocupar este puesto, y el apoyo que me ha prestado. Es un firme aliado de la labor de desarrollo
del PNUD. Quiero también dar las gracias a Ad Melkert, Administrador Asociado, por su dedicación y compromiso con el
PNUD, y por haberse desempeñado como Administrador interino antes de mi llegada hace cinco semanas. Deseo agradecer
a la Asamblea General y a ustedes, los miembros de la Junta Ejecutiva del PNUD, la confianza que han depositado en mí. Reconozco
asimismo la ardua labor de los Vicepresidentes: por el Grupo de los Estados de África, el Sr. Omary Mjenga de la República
Unida de Tanzanía; por el Grupo de los Estados de Europa Oriental, el Sr. Dragan Mićić de Serbia; por el Grupo de
los Estados de Europa Occidental y otros Estados, el Sr. Jeroen Steeghs de los Países Bajos; y por el Grupo de Estados de
América Latina y el Caribe, el Sr. William Exantus de Haití. También deseo dar una cálida bienvenida a dos de mis colegas,
Tegegnework Gettu, el nuevo Director de la Dirección Regional de África, y Jordan Ryan, el nuevo Director de la Dirección
de Prevención de Crisis y de Recuperación. Este es el primer período de sesiones de la Junta Ejecutiva al que asisten desde
que asumieron el puesto. Esta también es la primera vez que yo asisto al período de sesiones de la Junta Ejecutiva.
Espero con interés asistir a tantos períodos de sesiones de la Junta como sea posible, ahora y en el futuro. La Junta cumple
una función decisiva de liderazgo del PNUD, y quiero trabajar de manera más directa con ustedes. En las últimas semanas
he estado en nuestra sede de Nueva York y me he reunido con muchos funcionarios de la organización. También he tenido el placer
de estar en otros lugares con muchos de los que están hoy aquí presentes, así como con una amplia gama de otros asociados
e interesados del sistema de las Naciones Unidas y de otros ámbitos. En junio emprenderé mi primer viaje como Administradora;
iré a África, donde muchos de los problemas de desarrollo con que nos enfrentamos son más graves. Visitaré gobiernos, el PNUD
y los equipos de las Naciones Unidas en los países en general, otros asociados para el desarrollo y algunos de los que apoyaron
nuestra labor en Liberia, la República Democrática del Congo y Etiopía. En mi país, Nueva Zelandia, he trabajado en
las esferas de la justicia económica y social. Sé que instituciones sólidas y responsables, una economía resistente, buenos
sistemas de salud y educación, mejores redes de seguridad social, y la inclusión y participación económica y social pueden
contribuir en gran medida a mejorar las perspectivas de nuestros pueblos. Estas cuestiones son muy importantes para mí, y
lo han sido durante toda mi carrera en la función pública. Globalmente, ahora se dispone de los recursos, la tecnología
y los conocimientos para mejorar las vidas de de los más pobres y los más vulnerables. Nuestro desafío consiste en reunir
la voluntad política y los recursos, y prestar apoyo a las estrategias y medidas necesarias para que las mejoras que tanto
se necesitan se conviertan en realidad. Dónde estamos hoy; hacia dónde debemos dirigirnos Este
es un momento difícil para cumplir nuestra misión de desarrollo, ya que nuestro mundo pasa por la recesión económica mundial
más profunda de los últimos decenios. Lamentablemente, los menos responsables de la crisis son los más afectados por sus consecuencias
de largo plazo. La recesión aumenta las tensiones que los elevados precios de los alimentos y la energía ya han impuesto
en muchos países y que entre 2005 y 2008 sumieron a unos 200 millones de personas en la pobreza extrema. Al mismo tiempo,
nos enfrentamos con el problema del cambio climático, que guarda relación con uso insostenible actual de los recursos naturales.
Estos problemas globales reflejan nuestra interdependencia y exigen soluciones globales. Por eso necesitamos un sistema
multilateral que refleje las realidades del siglo XXI. Ese sistema debería no solo ayudar a brindar un nivel de vida mejor
a los más pobres y vulnerables sino que también debería permitir que sus voces se escucharan en los ámbitos de adopción de
decisiones. El sistema de las Naciones Unidas debería ser el medio que impulse la acción y para que esas voces se escuchen.
El PNUD puede contribuir en gran medida a que esto suceda. Un ejemplo de ello es la forma en que nos enfrentamos colectivamente
a la recesión mundial. Los países desarrollados han sufrido sus efectos, algunos muy graves, pero en la mayoría de
los casos tienen a su disposición las herramientas para superar la crisis. Los efectos de más largo plazo de la recesión sobre
los países en desarrollo posiblemente sean mucho más devastadores. Ahora que las familias deben hacer frente a una
disminución de sus medios de vida y la pérdida de empleo y que los ingresos públicos disminuyen, con la consiguiente reducción
del gasto de los gobiernos, muchos temen que se producirá un retroceso de los progresos hechos hacia el logro de los Objetivos
de Desarrollo del Milenio (ODM). El PNUD ha respondido a las peticiones de apoyo de los países en que se ejecutan programas
de analizar las consecuencias de la crisis, ha formulado respuestas normativas, entre otras cosas para proteger a los más
vulnerables, y ha facilitado la movilización de recursos. Ahora es fundamental que trabajemos en estrecha cooperación con
las instituciones de Bretton Woods. Mi prioridad general principal es que el PNUD tenga un enfoque más preciso respecto
de la reducción de la pobreza y el logro de los ODM. En la situación actual, esto es un desafío, pero también es fundamental
que mantengamos este enfoque en el cercano y mediano plazo. Los ODM son el núcleo de la misión del PNUD y claramente ocupan
un lugar central en el Plan estratégico aprobado por la Junta Ejecutiva. Sobre la base de las tendencias actuales,
mientras que algunos países de África subsahariana cumplirán algunos de los ODM, es improbable que puedan cumplirlos todos
antes de 2015. Como resultado de la recesión mundial, se estima que en el curso de este año aproximadamente tres cuartas
partes de los países de África subsahariana podrían registrar un aumento del número de personas que viven en la pobreza extrema.
Estuve en Nueva York en el año 2000 como Primera Ministra de Nueva Zelandia para firmar la Declaración del Milenio,
junto con los dirigentes de la mayoría de los demás Estados Miembros. En ese momento parecía que faltaba mucho para llegar
a 2015, pero ahora solo quedan seis años para que se cumpla el plazo establecido para alcanzar los ODM. Necesitamos, pues,
adoptar medidas concertadas. Cuando nuestra comunidad global fija objetivos y metas, tenemos la obligación de trabajar juntos
para alcanzarlos. Desde que se firmó la Declaración del Milenio, se han asumido muchos compromisos de asistencia importantes.
En particular, en la Cumbre del Grupo de los Ocho, celebrada en Gleneagles en 2005 se acordó un conjunto de compromisos trascendentales.
Éstos incluyeron la promesa de incrementar la asistencia oficial para el desarrollo (AOD) anual en 50.000 millones de dólares
de los EE.UU. para 2010, y de destinar la mitad de esta cifra a países de África. En 2007 y 2008 el Grupo de los Ocho reconfirmó
estas promesas. Sin embargo, hasta ahora no se ha cumplido la promesa hecha a África. El año pasado se indicó a la
Junta Ejecutiva que se estaban elaborando propuestas concretas para demostrar la forma en que la AOD adicional prometida en
Gleneagles podría utilizarse para ayudar a que se alcanzaran los ODM. El PNUD ha trabajado con gobiernos asociados de África,
el Banco Africano de Desarrollo, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, para elaborar “hipótesis de Gleneagles”
concretas. Estas “hipótesis elaboradas” demuestran que el aumento de las iniciativas en estos países para el logro de los
ODM es viable, tanto desde la perspectiva del desarrollo como desde la perspectiva macroeconómica. El Grupo Directivo sobre
los Objetivos de Desarrollo del Milenio en África y la Unión Africana han aprobado este enfoque. La elaboración de las
hipótesis se ha finalizado con un grupo inicial de seis países de África, y para éstos, y están en vías de finalizarse para
otros cuatro países. Se publicarán próximamente. Cabe esperar que en la Cumbre del Grupo de los Ocho que se celebrará
en julio de este año puedan movilizarse los recursos prometidos anteriormente para prestar apoyo a la aplicación de las hipótesis
de Gleneagles que ya se han elaborado, así como para las que están en vías de elaborarse. El PNUD continuará trabajando con
sus asociados a fin de formular hipótesis para todos los países de África. Es fundamental para la fiabilidad de las promesas
hechas que se adopten medidas sobre la base de las hipótesis serias y fiables establecidas en Gleneagles para aumentar la
AOD. Creo asimismo que es decisivo incorporar la labor que se está realizado para abordar el problema del cambio climático
en el núcleo mismo de la forma en que concebimos el desarrollo. Lo cierto es que algunos de los países y personas más pobres
del mundo deberán cargar con las principales consecuencias negativas del cambio climático. Debemos celebrar un nuevo
pacto para el desarrollo que sea sostenible en todo sentido y que aborde tanto la pobreza en materia de energía como la pobreza
en general. Con esta finalidad, este año el PNUD debe intensificar su labor de apoyo a los países en desarrollo a fin de que
en la reunión que se celebrará en Copenhague en diciembre se obtenga un resultado coherente que permita trazar una senda sostenible
para salir de la pobreza y alcanzar los ODM. El pacto que se sellará en Copenhague deberá ser también un pacto en favor del
desarrollo. Lo que pueda lograrse en Copenhague, inclusive mediante los mecanismos de financiación que se están elaborando,
tendrá consecuencias importantes para el desarrollo. Estos mecanismos podrían convertirse en una importante nueva fuente de
financiación para el desarrollo que complemente y, en determinado momento hasta supere, la magnitud de la AOD. Podría estar
gestándose un nuevo paradigma del desarrollo. El Informe Anual Los puntos fuertes del PNUD
residen en su presencia firme en todo el mundo; las prácticas más avanzadas que aporta al enfoque sobre el desarrollo; el
fomento de la capacidad, el desarrollo de la capacidad y el asesoramiento para la formulación de políticas que puede prestar
en apoyo de las estrategias nacionales de desarrollo; la movilización de recursos que puede aportar en torno a estas estrategias;
y la función de coordinación que desempeña en nombre del sistema de desarrollo de las Naciones Unidas. El espíritu
y el contenido de nuestra labor se plasman en el documento que tienen ante sí: el primer Informe Anual sobre el nuevo Plan
estratégico. Se trata de un reflejo de la labor del PNUD junto con la de nuestros fondos y programas asociados, el Fondo de
las Naciones Unidas para el Desarrollo de la Capitalización (FNUDC), el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la
Mujer (UNIFEM) y los Voluntarios de las Naciones Unidas, que aportan valiosos conocimientos especializados complementarios. El
proceso del Informe Anual es un mecanismo importante de rendición de cuentas. Todos los miembros de la Junta quieren estar
bien informados acerca de la forma en que nos hemos desempeñado frente a los objetivos y las metas que ustedes nos han fijado.
El año pasado la Junta pidió al PNUD que incluyera en sus informes datos analíticos sobre resultados estratégicos,
incluidos resultados de programas y proyectos. Inevitablemente en esta etapa inicial lo que tienen ante ustedes son mayormente
informes sobre los procesos y las contribuciones al desarrollo. En lo que se refiere a la rendición de cuentas, creo
que en el futuro deberíamos ser muy claros ante la Junta respecto de lo que hacemos, cuánto de eso hacemos, qué medidas hemos
adoptado y cuánto cuestan esas actividades. Si bien nuestra principal contribución al desarrollo reside en el fomento
de la capacidad y en el desarrollo de la capacidad, la presentación de informes sobre sus resultados reales es una cuestión
mucho más compleja y en muchas esferas podría llevar un decenio o una generación evaluarlos más cabalmente. El PNUD no es
una megaorganización no gubernamental y nuestro Plan estratégico no nos permite asumir proyectos en pequeña escala que no
tienen efectos a nivel nacional, ni tampoco proyectos de infraestructura que no respaldan el fomento de la capacidad. Con
el correr del tiempo, empero, mediante intervenciones bien formuladas en apoyo de los planes nacionales de desarrollo de los
países en que se ejecutan programas, habrá indicadores medibles de los logros en los países. Naturalmente, el progreso que
se logre dependerá de que los distintos agentes trabajen juntos, es decir, los países en que se ejecutan programas y las numerosas
organizaciones que contribuyen al desarrollo. El fomento de la capacidad tiene por objeto la transformación sostenible
de largo plazo. Las inversiones del PNUD en éste generarán importantes dividendos a lo largo del tiempo. Nuestro trabajo en
la administración del PNUD es demostrar a ustedes, la Junta Ejecutiva, que los recursos movilizados para el PNUD están bien
encauzados y puede rendirse cuenta de ellos, y que tienen por objeto lograr los mejores resultados del desarrollo. En los
próximos meses, el PNUD continuará ajustando los indicadores de resultados respecto de los cuales podemos informar de manera
realista. Este Informe Anual demuestra que nuestros niveles de actividad en los países en que se ejecutan programas
correspondieron a cada una de las esferas de los cuatro principales objetivos establecidos en el Plan estratégico. Revela
que dos terceras partes de los gastos del PNUD se asignaron a las esferas de la reducción de la pobreza y el logro de los
ODM, y a la gobernanza democrática. Un análisis más profundo indica que de las 34 esferas de resultados en que trabajamos,
10 tuvieron tanto una demanda muy alta como gastos elevados. Representaron apenas algo más de 2.600 millones de dólares, es
decir, el 64% de los gastos de 2008, e incluyeron: • El fortalecimiento de la capacidad para la planificación y evaluación
basada en los ODM; Se dará prioridad a estas esferas en la futura presentación de informes sobre el verdadero impacto de lo que hacemos.
En estas esferas, así como en muchas otras, el PNUD realiza tareas que implican posibles cambios fundamentales para los países
en que se ejecutan programas. Permítanme ahora formular unas breves observaciones sobre algunas de nuestras actividades
de 2008 en relación con cada uno de los cuatro principales objetivos del Plan estratégico. Primer objetivo:
En muchos países de nuestras cinco regiones, hemos
contribuido a la elaboración de estrategias nacionales de desarrollo basadas en los ODM, políticas macroeconómicas, marcos
de sostenibilidad de la deuda, y estrategias de financiación pública. He de ilustrar esto con dos ejemplos. El PNUD
prestó apoyo al Gobierno del Ecuador para la elaboración de una estrategia nacional de desarrollo que no sólo tiene por objeto
alcanzar los ODM, sino también otras metas de desarrollo. En el Ecuador, los ODM también se reflejan en otros procesos de
planificación, como el del turismo sostenible. En el Níger, el PNUD se ha asociado con algunos interesados para ayudar
a las autoridades locales a alcanzar los ODM. Como resultado, algunas de estas autoridades ya han adoptado medidas para impulsar
la matriculación en la enseñanza primaria. El primer objetivo del Plan estratégico también nos exige trabajar para
mitigar el impacto del VIH y el SIDA en el desarrollo humano, lo que hacemos de muchas formas con nuestros asociados. El Plan
nos exige que apoyemos la integración de las respuestas al VIH y el SIDA en las estrategias de reducción de la pobreza, los
planes nacionales de desarrollo basados en los ODM y los procesos macroeconómicos. El año pasado, solo once países en que
se ejecutan programas solicitaron nuestro apoyo en esta esfera. Creo que tenemos posibilidades considerables de incrementar
nuestras actividades. Nos preocupa especialmente que el logro de los ODM esté retrasado principalmente en la esfera
de la salud materna. A nivel mundial, entre 1990 y 2005 la mortalidad materna disminuyó menos del 1% anual, mucho menos que
el 5,5% anual necesario para alcanzar la meta del ODM. Es fundamental que el PNUD, mediante nuestra función de coordinación
en los países y por conducto del Grupo de las Naciones Unidas para el Desarrollo (GNUD), trabaje con los gobiernos y otras
organizaciones, tanto del sistema de las Naciones Unidas como de fuera de éste, para mejorar la salud de las mujeres. Segundo
objetivo: En el informe se describe la importante labor del PNUD
en materia de apoyo electoral en 19 países. Por ejemplo, en Bangladesh el PNUD prestó apoyo al empadronamiento de más de 81
millones de votantes, el 51% de ellos mujeres, en unas elecciones en que votó el 87% del padrón. Nuestra labor de apoyo a
la Comisión Electoral de Bangladesh contribuyó al logro de este elevado nivel de participación. Me complace decir que
los Voluntarios de las Naciones Unidas han contribuido a nuestra labor electoral. En este momento, cientos de ellos están
trabajando en 16 países, desde el Afganistán hasta Timor-Leste, impartiendo asesoramiento a las autoridades electorales locales
y prestando ayuda para el empadronamiento de los votantes y la educación cívica a nivel comunitario. En Burundi, el
programa del PNUD para fortalecer el sector de la justicia está contribuyendo a reducir el tiempo promedio de tramitación
de las causas en espera de juicio, mejorando así la rendición de cuentas a nivel local. Un sector de la justicia más fuerte
es fundamental para el mantenimiento de la paz. En los próximos meses y años, la prestación eficaz de servicios básicos
será aún más importante para mitigar los efectos de las crisis actuales. Como se indica en el Informe, en 2008 el PNUD prestó
apoyo a 89 países para fortalecer la capacidad de gobernanza y prestación de servicios nacionales, regionales y locales. Sin
embargo, podemos intensificar aun más nuestros esfuerzos para mejorar la gobernanza local en particular. Esto reviste gran
importancia para la reducción sostenible de la pobreza. Tercer objetivo: En 2008, el PNUD recibió solicitudes de 60 países y realizó gastos por más de 227
millones de dólares, y estuvo a la vanguardia en las esferas de la prevención de conflictos, la reducción del riesgo de desastres
y la recuperación. En general, esta labor tiene por objeto apoyar el establecimiento de las bases para el desarrollo a más
largo plazo. El año pasado, las oficinas del PNUD en más de 40 países prestaron apoyo técnico en países expuestos
a desastres naturales, entre ellos Armenia, Belice, China, Haití, Jordania, Malawi y el Pakistán. Se establecieron
mecanismos de coordinación de las primeras actividades de recuperación en 28 países. En Myanmar, que fue seriamente afectado
por el ciclón Nargis, más de 150.000 personas se beneficiaron del socorro de emergencia y de las primeras actividades de recuperación
de los medios de vida, la vivienda, el agua y el saneamiento. En Kosovo y Timor-Leste, los programas del PNUD de apoyo
a la recuperación después de una crisis también tienen por objeto promover la igualdad de género y proteger y empoderar a
la mujer. En Somalia, el año pasado el PNUD ejecutó un programa de medios de vida sostenibles que en los primeros cinco meses
generó oportunidades de empleo de corto plazo a 12.000 personas en proyectos como la construcción de carreteras de acceso
a zonas rurales. Si se combinan con la capacitación para el desarrollo de aptitudes, estas actividades pueden contribuir a
fomentar la estabilidad en la zona. Cuarto objetivo: El PNUD trabaja para apoyar el aumento de la asistencia a los países que se enfrentan
con distintas amenazas ambientales, incluido el cambio climático. Por ejemplo, mediante el apoyo financiero suministrado por
el Fondo para el Medio Ambiente Mundial y la cofinanciación conexa, el PNUD administra una cartera de proyectos relacionados
con la diversidad biológica por un valor de 2.000 millones de dólares. Por ejemplo, estos proyectos han contribuido a establecer
127 nuevas zonas protegidas que abarcan 10 millones de hectáreas en 50 países. Esto equivale aproximadamente a dos veces y
medio la superficie total de Suiza. En vista de la estrecha relación entre la tierra y los medios de vida, el 90% de estos
proyectos tienen componentes importantes que se centran en la reducción de la pobreza. Además, el PNUD ha estado trabajando
con funcionarios de distintos ministerios en 20 países en relación con las consecuencias de las negociaciones sobre la hoja
de ruta de Bali para un nuevo acuerdo internacional sobre el cambio climático relativo al desarrollo futuro de sus países.
En los meses previos a la Conferencia de Copenhague, debemos intensificar aun más nuestros esfuerzos de apoyo para que en
ella se elabore un programa de desarrollo. Todas las actividades del PNUD en relación con los cuatro objetivos del
Plan estratégico se centran en el fomento de la capacidad. Esto es lo que mejor hacemos: en virtud del principio del sentido
de identificación nacional, prestamos apoyo a los países para que articulen prioridades de desarrollo e invertimos en las
aptitudes de las personas, instituciones y comunidades para promover el desarrollo humano y lograr resultados. Labor
en materia de igualdad de género La igualdad de género y el empoderamiento de la mujer son objetivos muy importantes
en sí mismos y también como un medio para alcanzar los demás ODM. Actualmente, un mayor número de programas del PNUD
tienen en cuenta los aspectos de género. Prestamos apoyo a los gobiernos de 22 países de África para que incorporen la evaluación
de las necesidades de género como herramienta de planificación y mecanismo de determinación de los costos. Además, hemos contribuido
a aumentar la participación política de la mujer. Junto con dirigentes mujeres y sus contrapartes gubernamentales, el PNUD
prestó apoyo al establecimiento por el Parlamento de Turquía de una Comisión de igualdad de oportunidades entre el hombre
y la mujer. Este órgano nacional está encargado de examinar todas las leyes y garantizar que sean equitativas desde el punto
de vista de género y que las mujeres puedan recurrir a los tribunales cuando se violan sus derechos. Junto a otros
asociados, incluido el UNIFEM, el PNUD presta apoyo a un conjunto de iniciativas sobre la violencia sexual. Por ejemplo, la
labor del PNUD en la región oriental de la República Democrática del Congo ha contribuido a que las mujeres sobrevivientes
de la violencia sexual tuvieran acceso a asistencia letrada gratuita. Nuestro Programa de ocho temas para el empoderamiento
de la mujer y la igualdad de género en la prevención de crisis y la recuperación posterior incluye la administración de justicia
y seguridad para las mujeres, el fomento de la participación de las mujeres en todos los procesos de paz y la promoción del
liderazgo de la mujer en la recuperación. No obstante, aún queda mucho por hacer en este sentido. De conformidad con
la resolución 1820 del Consejo de Seguridad, en que se que afirma que “la violación y otras formas de violencia sexual pueden
constituir un crimen de guerra, un crimen de lesa humanidad o un acto constitutivo con respecto al genocidio”, nosotros y
todo el sistema de las Naciones Unidas tenemos el mandato firme de luchar contra la violencia sexual que afecta a las mujeres
en zonas de conflicto. Los auténticos cambios en materia de igualdad de género y empoderamiento de la mujer solo se
producirán cuando haya una masa crítica de encargados de la formulación de decisiones que los apoyen y se disponga de los
marcos jurídicos adecuados. Soy la primera mujer Administradora del PNUD. Obviamente, la igualdad de género es muy importante
para mí y debe procurar alcanzarse en toda la organización, por ser uno de sus valores básicos. Me complace ver que
en el PNUD el desempeño del personal directivo se mida, entre otras cosas, en función de sus iniciativas en favor de la igualdad
de género y el empoderamiento de la mujer. Respondiendo a su petición, también estamos adoptando medidas para mejorar nuestro
seguimiento de las iniciativas en favor de la igualdad de género. Ya hemos ensayado con éxito el enfoque de seguimiento del
Comité de Asistencia para el Desarrollo de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos en 17 países; el paso siguiente
será aplicarlo en toda la organización. Cooperación Sur-Sur Se ha adoptado una serie de medidas
para fortalecer la cooperación Sur-Sur. Por ejemplo, la Red de conocimientos electorales permite a las instituciones del Sur
comunicarse con sus pares de otros lugares en relación con cuestiones de la administración de elecciones. El FNUDC está contribuyendo
a ampliar el acceso de 525.000 personas de bajos ingresos a servicios financieros suministrando incentivos a instituciones
de microfinanciación del Sur para que ingresen en mercados subatendidos. Los países en desarrollo han adquirido mucha
experiencia y tecnologías útiles que pueden contribuir a que los países en desarrollo superen sus problemas. Es importante
que éstas se compartan más ampliamente. Por qué es importante la reforma de las Naciones Unidas Éste
es un momento difícil para el desarrollo debido a la recesión mundial. Sin embargo, la crisis nos da la oportunidad de analizar
nuevas formas de actuar y de innovar. El PNUD debe hacer precisamente esto para alcanzar los objetivos establecidos en nuestro
Plan estratégico y apoyar el proceso de reforma de las Naciones Unidas en curso para poder realmente mantenernos “unidos en
la acción”. Habida cuenta de que la recesión internacional y los recursos limitados podrían afectar nuestra capacidad
de apoyo a los gobiernos, es aun más importante que el sistema de las Naciones Unidas trabaje de manera mancomunada. El
PNUD ha escuchado los llamamientos de los miembros de la Junta Ejecutiva y los Estados Miembros en favor de un sistema de
desarrollo de las Naciones Unidas más coherente, eficaz y eficiente. Un sistema de este tipo puede ayudar mejor a los
asociados nacionales a resolver los numerosos desafíos a los que hacen frente. No podemos ser eficaces si trabajamos como
organismos separados, sin un enfoque programático y operacional coherente. Así pues, no debemos perder de vista el
objetivo final de una mejor prestación de servicios y mejores resultados, ni considerar la coordinación y reforma como un
fin en sí mismo. En mi calidad de Presidenta del GNUD, prometo la consagración plena del PNUD a trabajar constructivamente
con todos nuestros asociados del sistema de las Naciones Unidas y también a establecer las mejores relaciones posibles con
el mayor número de interesados en el desarrollo, incluidos la sociedad civil, los donantes, las instituciones financieras
internacionales y todos los demás contribuyentes. No debemos olvidar, por supuesto, que nuestros asociados más importantes
son los gobiernos y los pueblos de los países en que trabajamos. El Plan estratégico del PNUD refleja nuestro doble
papel. Por un lado, somos un organismo programático y operacional de desarrollo. Por el otro, administramos el sistema de
coordinadores residentes en nombre de todo el sistema de las Naciones Unidas. El sistema de gestión y rendición de
cuentas del GNUD y su plan de aplicación correspondiente son los primeros acuerdos escritos sobre la forma en que debería
funcionar el sistema integrado de desarrollo de las Naciones Unidas. En ellos se describe el concepto de rendición de cuentas
para el sistema de desarrollo de las Naciones Unidas en general y para el sistema de coordinadores residentes en particular,
para que podamos cumplir mejor nuestros compromisos con los asociados nacionales. Actualmente en el GNUD trabajamos
para que todos los organismos pongan en práctica sus compromisos asumidos en virtud de los acuerdos. Necesitamos su apoyo
permanente para asegurar que se realicen progresos en este sentido. Recientemente tuve la oportunidad de reunirme con
los coordinadores residentes y representantes residentes de los ocho países en que se ejecuta la iniciativa piloto “Unidos
en la acción” y también de Papua Nueva Guinea, que se sumó por iniciativa propia. Me impresionó ver el progreso que han realizado
al respecto los gobiernos y los equipos de las Naciones Unidas en esos países. También deseo reconocer la importancia del
Fondo para el logro de los ODM apoyado por España, como un catalizador importante de la promoción de la coherencia y la programación
conjunta a nivel nacional. De los informes de 2008 de evaluación de los gobiernos y los equipos de las Naciones Unidas
en los países piloto se desprende que las Naciones Unidas desempeñan un papel más enérgico, trabajando juntos para prestar
asesoramiento normativo y contribuir al logro de las prioridades nacionales de desarrollo. También extraemos las experiencias
positivas que surgen de los países piloto con miras a adaptarlas en otros lugares. Los Marcos de Asistencia de las Naciones
Unidas para el Desarrollo que se pondrán en marcha en los años siguientes constituyen una oportunidad de lograrlo. Gestión
basada en los resultados Si no tiene asegurada la financiación, el PNUD no puede ser eficaz. Para cumplir sus
objetivos y lograr verdaderos resultados, el PNUD debe tener una base adecuada y previsible de recursos básicos. Esta tarde,
en la apertura del tema del programa sobre compromisos de financiación he de referirme brevemente a este importante tema.
Por ahora, me complace sobremanera que se haya cumplido la meta de 1.100 millones de dólares para 2008 gracias al generoso
apoyo de muchos de ustedes. Reviste importancia fundamental que, a pesar de las preocupantes proyecciones económicas, también
podamos cumplir las metas de ingresos para 2009 y después. Las circunstancias económicas actuales están ejerciendo
gran presión sobre las poblaciones más vulnerables y la asistencia del PNUD es más necesaria que nunca. En este entorno necesitamos
que nuestros donantes comprometidos sigan cumpliendo sus promesas asumidas e incluso que las refuercen. También debemos examinar
la forma de ampliar nuestra base de donantes. Se están produciendo cambios geopolíticos importantes en el mundo, que podrían
reflejarse no solo en la estructura multilateral de adopción de decisiones sino también en las estructuras de apoyo de organismos
como el PNUD. Con el respaldo de todos ustedes, confío en que tendremos los recursos necesarios para satisfacer las
necesidades de desarrollo de todos aquéllos a los prestamos servicios. También reconozco que en estos tiempos difíciles
el PNUD no debe escatimar esfuerzos para aprovechar al máximo los recursos de que dispone. Seguiremos tratando de captar las
economías y adoptar decisiones sobre prioridades. Los interesados deben confiar en que todos los recursos se utilizan adecuadamente.
La rendición de cuentas y la transparencia deben ser nuestros principios rectores. Debe examinarse cuidadosamente nuestro
presupuesto. Para hacerlo correctamente, para tener en cuenta plenamente nuestras preocupaciones y para reflejar los resultados
de la operación de clasificación de costos en curso, pedimos que la Junta Ejecutiva prorrogue su examen del presupuesto de
apoyo bienal 2010-2011 y el examen de mitad de período de los arreglos de programación de 2008-2011 hasta el período de sesiones
de enero de 2010. Aunque en general las demoras no son convenientes, creo que en este caso se obtendrán mejores resultados
si se acepta este pedido. Se ha distribuido el primer informe de la Oficina de Ética del PNUD, que se examinará en este período de sesiones como parte de la serie de sesiones sobre auditoría y supervisión internas. Estamos empeñados en proseguir la labor en esta esfera, entre otras cosas manteniendo un entorno libre de acoso en el PNUD. El recurso más valioso del PNUD es nuestro dedicado personal. Nuestra nueva estrategia de recursos humanos reconoce que, para que el personal se desempeñe con eficacia, es necesario darle oportunidades de crecer tanto a nivel personal como profesional. En el futuro, seguiremos consolidando las iniciativas emprendidas hasta el momento para lograr una fuerza de trabajo equilibrada y diversa que refleje el compromiso del PNUD con la distribución geográfica equitativa y la igualdad de género. Nos esforzaremos por mejorar la movilidad interregional del personal y su exposición a distintos tipos de oficinas en los países. Asimismo, seguiremos mejorando la capacidad del personal en todos los niveles y aprovechando los conocimientos que tenemos y que continuamos adquiriendo. Deseo agradecer al personal del PNUD su ardua labor, que permite a esta organización ocupar un lugar de liderazgo. Tenemos la suerte de contar con personal muy dedicado y comprometido. Es el cimiento en el que se basan nuestros logros. Una de las principales cuestiones en materia de recursos humanos a la que hacemos frente este año es la aplicación de la reforma contractual. Ésta, encomendada por la Asamblea General, tiene consecuencias importantes sobre la forma en que el PNUD administra su personal en nuestro presupuesto. A diferencia de la Secretaría de las Naciones Unidas, que se financia por medio de cuotas, el PNUD debe recaudar su financiación mediante contribuciones voluntarias. Las consecuencias financieras de esta reforma deberán reflejarse en los presupuestos futuros. La seguridad de nuestros funcionarios, muchos de los cuales trabajan en condiciones extremadamente difíciles, sigue siendo una de las principales prioridades en todas las operaciones del PNUD. El PNUD y otros organismos hacen frente a amenazas y riesgos cada vez mayores, y han perdido trágicamente a colegas en distintas partes del mundo. Debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para proteger a nuestro personal que trabaja para forjar vidas mejores para los hombres, mujeres y niños, que son la razón de ser de las Naciones Unidas. La Junta de los jefes ejecutivos ha aprobado recientemente un plan amplio de un sistema mejorado de seguridad para todo el sistema. El concepto principal de este plan es que “sin seguridad, no hay programa”. Esto significa que los costos de seguridad deben incorporarse en todas las actividades o estar cubiertos antes de iniciar un programa. La Junta de los jefes ejecutivos también ha llegado a la conclusión de que “sin recursos, no hay seguridad”. Aprobó una declaración, que se distribuyó a los miembros de la Junta Ejecutiva, en que se insta a los Estados Miembros a que reconozcan que la financiación adecuada y sostenida de la seguridad es necesaria en esta nueva situación. Gran parte de los recursos que la Junta Ejecutiva aprobó para las medidas de seguridad estipuladas por las Naciones Unidas para 2008-2009 se están utilizando para trasladar o mejorar los locales del PNUD en los lugares más vulnerables. Esto proseguirá en el bienio siguiente. Conclusión Agradezco a todos los miembros de la Junta su apoyo para sostener y guiar al PNUD. Tenemos por delante muchos desafíos y una ardua labor, pero confío en que trabajando juntos y con otras entidades del sistema de las Naciones Unidas y otros interesados, podremos lograr mejores resultados y alcanzar nuestros objetivos comunes de desarrollo. Las personas más pobres y vulnerables de nuestro mundo lo merecen. Cedo ahora la palabra a Ad Melkert, Administrador Asociado del PNUD. Con la mirada puesta en el futuro, se referirá más detalladamente a una serie de problemas de gestión. Muchas gracias. |
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