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17 October 2009 Helen Clark: Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza
Declaración de Helen Clark, Administradora del PNUD, en ocasión del Día Internacional para la Erradicación de
la Pobreza Mientras nosotros celebramos el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, millones de personas en
Asia y el Pacífico están tratando de reconstruir sus vidas después de sufrir una serie despiadada de tormentas tropicales,
terremotos y maremotos. Desafortunadamente, muchos murieron en esos desastres. Este año la comunidad internacional tiene la oportunidad de hacer algo bien concreto para enfrentar el empobrecimiento
asociado con los desastres climáticos en el mundo en desarrollo. Cuando se reúnan para tratar el cambio climático en el mes
de diciembre en Copenhague, los negociadores podrán llegar a un acuerdo que sea positivo para el clima, para la reducción
de la pobreza y para el desarrollo. Los esfuerzos por erradicar la pobreza y por enfrentarse al cambio climático no pueden separarse. Las experiencias de
las familias pobres de Asia y del Pacífico que se despertarán hoy en refugios, sin casas, después de haber perdido sus modos
de vida, nos recuerdan que las personas más pobres – ésas que son las que están peor equipadas para hacer frente a los desastres
naturales – son las que tienen más probabilidad de sufrir los impactos más severos del cambio climático. Una persona que
vive en un país en desarrollo tiene 79 veces más probabilidades de pasar por un desastre relacionado con el clima que una
que vive en un país desarrollado. El cambio climático tiene el potencial de socavar el progreso del desarrollo. En el estado actual de las cosas, muchas
personas del mundo viven sin los elementos básicos esenciales para tener una vida digna, tales como acceso a alimentos nutritivos
y a la vivienda, la energía, el agua potable y la higiene. El impacto del cambio climático hace que la vida de muchos sea
peor. A causa del cambio climático se cree que unas 600 millones más de personas de África pueden caer en la desnutrición debido
al desmoronamiento de los sistemas agrícolas; que unas 1,8 mil millones adicionales pueden sufrir escasez de agua, especialmente
en Asia; y que más de 70 millones de bangladesíes, 22 millones de vietnamitas y seis millones de egipcios pueden verse afectados
por inundaciones relacionadas con el clima. Los efectos del cambio climático se hacen sentir de manera desproporcionada en los pobres, y sobre todo en las mujeres
y los niños. En lo que respeta a la educación de las niñas, por ejemplo, en muchos países las niñas ya se enfrentan a obstáculos
considerables para asistir o permanecer en la escuela. Los estudios indican que los problemas causados por el clima empeoran
las cosas. Las mujeres indias nacidas durante una sequía o una inundación en la década de los 70 tenían 19% menos probabilidades
de asistir a la escuela primaria que las mujeres de la misma edad que no se habían visto afectadas por un desastre natural.
Estas desventajas tienen otras consecuencias: una mujer con poca educación no sólo estará peor equipada para adaptarse al
cambio climático, sino que tendrá menos posibilidades de tener ingresos y comida adecuada, o de tener hijos saludables y
bien alimentados. Las implicaciones que tiene el cambio climático sobre la salud son serias. Un cambio en las condiciones de lluvia, humedad
y temperatura causado por el cambio climático se traduce en que enfermedades como la malaria – que actualmente causa la
muerte de aproximadamente 800.000 niños por año – se extenderán a áreas de donde habían sido eliminadas, como las tierras
altas de Kenya o Jamaica. Mayores inundaciones empeorarán los problemas relacionados con la higiene, especialmente en áreas
urbanas muy pobladas, aumentando el riesgo de enfermedades transmitidas a través del agua como el cólera. Se estima que en
la actualidad mueren 5.000 niños por día por causa de una mala higiene y de falta de acceso a agua potable. Las Naciones Unidas trabajan para ayudar a las personas de los países en desarrollo que más lo necesitan. En el Programa
de las Naciones Unidas para el Desarrollo se pone el énfasis en la reducción de la pobreza y en los otros Objetivos de Desarrollo
del Milenio, en el desarrollo sostenible y en lo que se necesita para lograr esos objetivos, incluyendo una buena gobernanza,
paz y estabilidad. Este año, cuando conmemoremos el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, recordemos que si la lucha
por erradicar la pobreza no se encuentra en el centro mismo de todo acuerdo internacional sobre el cambio climático, estaremos
de hecho abandonando a los pobres a su suerte, a que, como dijo el Arzobispo Desmond Tutu, “se hundan o naden”. La comunidad
internacional tiene la responsabilidad colectiva que asegurar que eso no sea así. Información relacionada: |
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