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| Puerto
Príncipe, Haití (Foto: PNUD Haiti) |
Nueva York – Más de la mitad de las superciudades del mundo con poblaciones de entre 2 y 15 millones de personas tienen
riesgo de sufrir en el futuro un terremoto de grado siete o superior. Esta es la advertencia que lanza Eric Calais, un sismólogo
radicado en Haití que trabaja para el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Una importante
cantidad de ciudades con alta densidad de población, como Tokio, Ciudad de México, Puerto Príncipe, Estambul o Katmandú, muchas
de ellas localizadas en países en desarrollo con poblaciones en rápida expansión, están ubicadas cerca de fallas sísmicas
que han sufrido grandes terremotos en el pasado, y lo más probable es que vuelva a suceder en el futuro.
“La buena
noticia es que sabemos cómo mitigar el riesgo de seísmos aplicando medidas preventivas que ya han sido probadas. Por tanto,
cualquier país que se enfrenta a este tipo de riesgo debería invertir de forma proactiva en medidas de reducción del riesgo
antes de que golpee el siguiente [terremoto], y esto vale también para Haití y a sus vecinos caribeños”, señaló Eric Calais
durante una reunión celebrada esta semana en la Sede de la ONU en Nueva York.
Estas ciudades se enfrentan también
a pérdidas sociales y económicas cada vez mayores debido a los desastres naturales. En menos de 35 segundos, el terremoto
de 2010 le costó a Haití el 100 por ciento de su PIB; los siete huracanes que sufrió el país entre 2004 y 2008 le costaron
al país el 25 por ciento del PIB.
“Haití tiene ahora la oportunidad de convertirse en un modelo para la reconstrucción
posterior a los desastres, siempre que exista la voluntad política, el apoyo internacional y una acción coordinada”, añadió
Calais.
Calais presentó estudios que muestran que el aumento de víctimas relacionadas con los terremotos durante
los dos últimos siglos se debe al incremento de la población, especialmente en los países en desarrollo, donde los habitantes
de las ciudades viven en zonas hiperconcentradas y con una mala planificación urbana.
Calais, profesor de Geofísica
en la Universidad de Purdue, y quien había pasado unos 20 años estudiando los cambios terrestres en Haití, comenzó a trabajar
con el PNUD tras el devastador terremoto de grado 7 que sacudió al país hace 15 meses.
Haití: reconstrucción
para un futuro mejor
“Una de las soluciones, pero también desafíos, que tenemos es el de contar con más profesionales
haitianos cualificados implicados en la reconstrucción de su país para que éste pueda resistir los terremotos futuros y la
amenaza anual de huracanes, ciclones, inundaciones y otros desastres naturales”, dijo Calais.
“Además del seguimiento
a la actividad sísmica y la elaboración de mapas sísmicos, estamos trabajando para formar y educar a los profesionales de
la construcción, los dirigentes y los académicos”, concluyó Calais. “Desgraciadamente, la fuga de cerebros —la emigración
de trabajadores especializados— constituye un importante obstáculo a la reconstrucción de un Haití más resistente y sostenible”.
Según datos de un reciente informe de la Conferencia de las
Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, más de la mitad de los profesionales haitianos con un título universitario
han emigrado a países más industrializados en busca de mejores condiciones de trabajo y vida.
En colaboración
con el Gobierno de Haití, el PNUD dirigió el diseño de un “mapa de ruta” para la reducción del riesgo sísmico en el país,
auspició la preparación de mapas
sísmicos para Puerto Príncipe para ayudar a sentar la base para una reconstrucción más segura y está liderando el
diseño y la ejecución de un plan para la reducción del riesgo de terremotos en la parte norte del país.